La Post-guerra: 1864 a 1876
Catorce años de progreso economico y colaboracion de la Iglesia
Este fue un periodo de paz en el Estado de Antioquia, se contaba con recursos fiscales superiores a los otros Estados, existia una hegemonía conservadora, las milicias estaban bien equipadas, existian estrechas relaciones de la Iglesia y el Estado, la educación se llevaba a cabo con profesores y preceptores catolicos, se expidieron: una legislacion minera y comercial favorable a los propietarios y empresarios, unas leyes draconianas para los vagos (prostitutas, desempleados, borrachos y jugadores) y hubo limitaciones al sufragio.
La primera Patrona de la Parroquia de Manizales, fue la Virgen del Carmen:
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Consagracion a la Virgen del Carmen:
Virgen
del Carmen, oh Madre mía, me consagro a Tí,
y confío en tus manos- mi existencia entera.
Acepta mi pasado con todo lo que ha sido.
Acepta mi presente con todo lo que es.
Acepta mi futuro con todo lo que será.
Con esta total consagración
te confío cuanto tengo y cuanto soy,
todo lo que he recibido de tu Hijo Sacratísimo
y de tu Esposo Santísimo.
Te
confío mi inteligencia, - mi voluntad y mi corazón.
Pongo en tus manos mi libertad, mis ansias y
mis temores,-mis esperanzas y mis deseos,
mis tristezas y mis alegrías.
Cuida de mi vida y todas mis acciones para que
sea más fiel al Señor Trino y Uno,
y con tu ayuda alcance la salvación.
Te
confío, Oh gran Señora,
mi cuerpo y mis sentidos,
para que sean puros siempre
y me ayuden en el ejercicio de las virutdes.
Te
confío mi alma, para Tú la preserves de
las tentaciones del mundo,-
de la carne, - y de Satanás.
Hazme participar de una santidad- similar a la tuya;
vuélveme conforme a Jesucristo,- ideal de mi vida.
Te
confío mi entusiasmo- y el ardor de mi devoción
para que me ayudes- a no envejecer en la Fe.
Te
confío mi capacidad y ganas de amar
como has amado Tú,- y como Jesús quiere que se ame .
Te
confío mis incertidumbres y mis angustias,
para que en tu Corazón- encuentre seguridad,
- sostén y luz- en cada instante de mi vida.
Con
esta consagración
me empeño en seguir tu vida
de humildad,- mansedumbre,- y pureza.
Acepto las renuncias y los sacrificios
que esta elección conlleva y te prometo
con la gracia de Dios y con tu ayuda
ser fiel al empeño tomado.
Oh,
Madre de todos los hombres,
Soberana de mi vida y de mi conducta,
dispón de mí- y de todo lo que pertenece
para que camine siempre en el Evangelio
bajo tu guía, oh Estrella del Mar.
Oh
Reina del Cielo y de la Tierra,
Madre Santísima del Redentor,
soy todo (a) tuyo (a), - oh Virgen del Carmen,
y a Ti quiero unirme ahora y siempre
para adorar a Jesucristo, - juntoa los Angeles
y a los Santos, ahora y por los siglos de los siglos.
Amén.
Distribución de los habitantes por actividades según el censo de 1870:
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AÑOS |
POBLACION |
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1851 |
2.789 |
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1870 |
10.362 |
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1884 |
14.603 |
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ACTIVIDAD |
NUMERO DE PERSONAS |
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Agricultores |
2.746 |
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Ganaderos |
2 |
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Mineros |
68 |
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Comerciantes |
152 |
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Arrieros |
38 |
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Sirvientes |
69 |
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Médicos |
4 |
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Artistas |
6 |
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Estudiantes |
448 |
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Institutores |
14 |
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Sacerdotes |
3 |
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Vagos |
3 |
De este censo llama la atención que Manizales era fundamentalmente agrícola y con gran desarrollo del comercio y de la minería. También es importante la cifra de estudiantes, médicos, sacerdotes. El número relativamente alto de sirvientes indica que había muchas personas acomodadas.
Los conceptos de ciudadania y de ser elegible para cargos publicos estaban en relacion con el matrimonio y con la familia: el matrimonio era la institucion que habilitaba al hombre para ser responsable como ciudadano. La sumisión y obediencia a los padres, por las niñas, era indice de que la futura esposa respetaria el hogar y acataria y estimaria a su esposo. Debia saber cocinar, bordar, tejer y administrar la casa. El marido esperaba de la esposa decencia en el vestir y en el cuerpo, en los gestos, en la palabra, y en el comportamiento, esta debia ser sumisa colaboradora, fiel al esposo y tutela de la familia.
Los papeles del hombre y de la mujer están claramente diferenciados y la sociedad espera de ambos actitudes muy diferentes: "Señora, tenéis un hijo de quien se habla mucho y una hija de quien no se habla nada: este es el mejor elogio que se puede hacer de una cristiana, y yo te lo recomiendo para que trates de merecerlo. Para el hombre el ruido y las espinas de la gloria; para la mujer las rosas y el sosiego del hogar; para él, el humo de la pólvora; para ella, el sahumerio de alhucema. Él destroza, ella conserva; él aja, ella limpia; él maldice, ella bendice; él reniega, ella ora".
Para Jose Maria Vergara y Vergara (escritor bogotano 1831-1872, fundador y miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, colaborador de varios periódicos, historiador de la literatura colombiana), el lugar propio para la mujer es el hogar; allí puede estar adecuadamente protegida y allí puede cumplir su misión de complementar al hombre. Por ley natural al hombre le corresponde la acción y a la mujer la sumisión. En obedecer este mandato divino debe ella encontrar su felicidad, y su peculiar fortaleza espiritual la adapta a esta función.Imitar a María, recluirse en lo doméstico, adornar el hogar con suavidad y diligencia, ser apoyo para el hombre: esto era lo que la sociedad le pedía a la mujer.
Virgen de la Silla. Rafael
La mujer pura y dócil es la más apreciada. Se elogian las virtudes femeninas de la castidad, la simpleza, la modestia, la obediencia, el orden, la piedad. Subyace la idea de que la mujer puede ser fuente de todo bien o de todo mal. Si se educa y encauza, protegiéndola de las tentaciones, puede ser de gran fortaleza moral; pero si se deja desprotegida, expuesta al mundo, puede caer en la intemperancia, la locuacidad y la inconstancia.La palabra clave es, pues, la protección. La mujer debe permanecer la mayor parte del tiempo vigilada; si sale sólo lo hará bien acompañada por sus familiares o criados, mientras que al hombre le corresponde pasar la mayor parte del tiempo afuera.
Las casas eran grandes y espaciosas, la administración de los oficios domesticos requería mucha dedicación: las comidas siempre se preparaban en la casa y eran muy elaboradas, el arreglo de la ropa también era complicado. Fuera de esto, había que atender el jardín en los patios, dedicarle tiempo a la costura, a veces a la música. Las casas generalmente tenían muchas habitaciones, dos patios, sala, comedor espacioso, despensa, cuarto de costuras y de "rebujo", cuarto de criadas, cuarto de ropas, carbonera y, en el patio interior, se tenía huerta y gallinero.La función de la señora era entonces "despachar" los oficios o asignar tareas a éstas para el aseo, la preparación de alimentos, el arreglo de ropas y el cuidado de los niños. Algunas familias importaban papel de colgadura para la sala de sus casas, con motivos como los siguientes:

Desde los primeros años se distingue la educación que deben recibir varones y niñas. Nos dice Cordovez Moure: "Crecidos los hijos, van los varones al colegio; pero las niñas, por lo regular, no se apartan de la madre, quien les enseña la vida práctica y hacendosa del hogar, donde aprenden, en vista del ejemplo que es el mejor maestro, todo el cúmulo de quehaceres domésticos que hacen aptas a las colombianas para emprender el camino incierto de la vida, con la mirada fija en el cielo que las inspira y consagradas en absoluto al cumplimiento de los deberes consiguientes al puesto en que las ha de colocar su buena o mala fortuna". Algunas mujeres se educan con las religiosas. Aprenden a leer y a escribir bien y además aprenden lo relativo a la vida en familia y también a rezar y a cantar. Así entrenadas, estas niñas, cuando se convierten en amas de casa, consideran que su deber ante la sociedad y ante Dios es encargarse personalmente de todo lo concerniente al hogar y a la familia: supervisar los asuntos culinarios, el aseo, el vestir, la práctica de los deberes religiosos. Adicionalmente, las mujeres de la clase alta a mediados del siglo pasado, por lo regular recibían alguna educación musical.
En Manizales habia 323 niños en la escuela y 190 niñas (urbana). Se enseñaban clases de escritura, lectura, rezo y numeros, con un monitor (alumno aventajado) y sobre un cajon de arena se escribia con un chuzo de madera, imitando letras y numeros. A las 5 de la mañana asistian a misa y luego a clases, a las 9 salian a almorzar y regresaban a las 10, a las 2 pm salian a comer y regresaban a las 3 hasta las 5:30 pm. Otras materias: gramatica, ortografia, geografia, aritmetica, urbanidad e historia sagrada. Las lecciones se aprendian de memoria. Castigos: pretina de ramales, palmeta de madera con huecos y arrodillada sobre granos de maiz o con los brazos en cruz. Cuando aprendian a leer llevaban la Doctrina del Padre Astete para aprendersela de memoria, y recitaban la Historia Sagrada por el abad Claudio Fleuri. En las escuelas cada 15 dias o cada mes habia paseo de tarde entera a un rio para recreacion y baño. Por esta misma epoca, en el Estado de Antioquia (1866) existían 195 escuelas primarias, de las cuales eran públicas 60 (46 para niños y 14 para niñas) y 121 privadas (71 para niñas y 50 para niños). No obstante, en localidades como Sonsón estudiaban más mujeres que varones en las escuelas públicas, y en las escuelas privadas era al contrario. (Datos tomados del Boletín Oficial núm. 151, 31 de agosto de 1867, por Luis Javier Villegas, "Aspectos de la educación en Antioquia durante el gobierno de Pedro Justo Berrío, 1864-1873", inédito, Medellín, 1989, págs. 15; 22).
En 1870 llego el telegrafo a Manizales (es un sistema de comunicación capaz de transmitir las señales que representan cartas cifradas, números y muestras de la escritura). El TELEGRAFO de MORSE es el más viejo de todos los telégrafos eléctricos. El código básico, llamado código Morse, transmitía mensajes mediante impulsos eléctricos que circulaban por un único cable. El aparato de Morse, que emitió el primer telegrama público en 1844, tenía forma de conmutador eléctrico. Mediante la presión de los dedos, permitía el paso de la corriente durante un lapso determinado y a continuación la anulaba. El receptor Morse original disponía de un puntero controlado electromagnéticamente que dibujaba trazos en una cinta de papel que giraba sobre un cilindro. Los trazos tenían una longitud dependiente de la duración de la corriente eléctrica que circulaba por los cables del electroimán y presentaban el aspecto de puntos y rayas. El telegrafo electrico habia llegado a la Nueva Granada en 1851.
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Este adelanto técnico llegó a la ciudad gracias a las gestiones del visionario gobernante antioqueño Pedro Justo Berrío el cual venía estimulando el progreso de Manizales.
Las líneas telegráficas se tendieron desde Medellín y en 1870 estaban en Manizales, pero sólo al año siguiente empezó a funcionar, siendo operado por el señor Alejandro Restrepo Restrepo.
Pero e uso del telégrafo empezó con mucha timidez. Sobre este aspecto decía el historiados Luis Londoño que "los negocios eran demasiado restringidos, los saludos y felicitaciones no se usaban y tal vez estaba en cierto quien afirmó en esos tiempos que ese paso de progreso era demasiado prematuro".
Sin embargo el doctor Berrío sostuvo la oficina a pesar de las pérdidas y diez años después la gente había acostumbrado a enviar telegramas y el telégrafo se convirtió en una fuente de recursos económicos. De este modo Manizales se unió al país y al mundo a través de otro medio de comunicaciones facilitando el desarrollo de las relaciones económicas y culturales.
La primera imprenta la trajo a Manizales el señor Alejandro Restrepo Restrepo en 1873, él había sido el primer telegrafista, y al año siguiente organizó el primer periódico, "El Ruiz", publicación semanal, literaria y de pequeño formato, donde colaboraron doña Agripina Montes del Valle, su esposo don Miguel del Valle, el vate Epifanio Mejía y otros escritores antioqueños.
El primero que "cometió la locura" de cultivar café en Manizales fue Eduardo Walker Robledo, de Sonsón, que organizó en el año de 1864 un pequeño cafetal de mil arbolitos en su finca de La Cabaña. El interés de don Eduardo era producir café para las necesidades de su casa y para el mercado pero según parece nadie le compraba y tenía que consumirlo con su familia. Este ejemplo fue seguido en 1870 por Marcelino Palacio quien sembró 400 arbolitos en su finca Sebastopol y por Manuel María Grisales el cual organizó un pequeño cafetal en "La Playa". En 1875 llegó a Manizales el Bogotano J. Ernesto Mogollón quien organizó un establecimiento para vender café, pero fue un fracaso ya que muy pocas personas lo consumían y los que tomaban tinto lo hacían en sus casas después de las comidas.
Cuando los colonos se había afianzado económicamente en sus parcelas y sacaban mercancías para vender en los mercados, aparecieron mineros y comerciantes los cuales compraron baldíos del Estado, o de la empresa González-Salazar y Compañía o de los colonos, para montar haciendas y sembrar cañas de azúcar, tabaco y pasto para ganadería.
Uno de los más importantes hacendados fue Pantaleón González, hijo de don Elías González uno de los socios de la empresa González-Salazar y Compañía. Don Pantaleón había heredado unas 25.000 hectáreas de tierra en un inmenso lote que iba desde la quiebra de Vélez y el Guineo hasta el río Cauca, y allí formó las haciendas La Máquina (La Arabia), Colombia, Alejandría, La Fonda, El Charco y otras. Con el sistema de agregados, aparceros y peones organizó la "tumba" de montañas para cultivar pasto y caña de azúcar, organizó trapiches paneleros y montó plantaciones de café. Se destaco también Gabriel Arango, quien importó un toro de Holanda (en el año 1875) y organizó hermosas haciendas con ganado seleccionado.
El transporte del cacao funcionaba del siguiente modo: De Cartago llegaba a Manizales donde entraba a los depósitos y de aquí se llevaba en recuas de mulas para Arma, de donde lo enviaban para Medellín. En viaje de regreso las recuas se venían cargadas con mercancías (telas, herramientas, etc.) para el mercado de Manizales. De Ambalema se traía tabaco, cobijas y mantas; de Honda se traía abarrote y se llevaba café para la exportación por el río Magdalena.
El camino de Aguacatal se cedio para su mantenimiento y conservacion a una Compañia particular, quien cobraba peaje en La Elvira, casa que funciono ademas como fonda. Este camino evitaba el paso por los nevados del Ruiz y era la via mas corta al rio Magdalena y al mar. Contribuyo al desarrollo de la ciudad pues impulso el comercio. Salia de Manizales hacia La Elvira, paramo de Aguacatal, y llegaba a Soledad y Mariquita. Se comenzaron a importar mercancias extranjeras (el grupo de importadores se amplio a partir de 1880). Por estos caminos se desarrolló la arriería, pero fue el comercio del cacao el que inició la arriería como empresa en la aldea de Manizales.
Tan pronto se afianzó el proceso colonizador en Manizales algunos empresarios dirigieron la colonización hacia el sur buscando de este modo controlar tierras en esta parte del Estado del Cauca, pero favoreciendo además el desarrollo económico y social de la región. Ocurre asi, una tercera etapa de COLONIZACION, la cual se realizó en esta segunda mitad del siglo XIX, cuando se colonizó el Quindío, con el estímulo de la búsqueda de las guacas quimbayas, del caucherismo, de la cría de cerdos, de las guerras civiles y del cultivo del café; así surgieron las ciudades de Pereira, Armenia, Calarcá, Circasia, Montenegro, Caicedonia y Sevilla.Aquí se destaca Gabriel Arango uno de los primeros colonizadores de Manizales el cual se enriqueció con el comercio de sal y de cacao entre los Estados de Antioquia, Cauca y Tolima; cuando se dio cuenta que la colonización estaba penetrando el Quindío contrató peones, tumbó el bosque y organizó las haciendas ganaderas "Buenos Aires" y "Arcadia". También sobresale el Dr. Daniel Gutiérrez Arango, socio de la Empresa Burila el cual se convirtió en uno de los más grandes especuladores de tierra en el Quindío y Valle del Cauca. Pero quizás el más importante colono-empresario fue Francisco Jaramillo Ochoa el cual después de incursionar en los sectores de la minería del oro y en el remate de rentas de licores vio las posibilidades de colonizar el valle del río Risaralda (región que había permanecido quieta durante el período colonial porque los zancudos, el paludismo y el clima malsano habían alejado a los posibles colonizadores), y con ayuda de cientos de colonos y aprovisionados de quinina, la que se administraba en infusión con el nombre de cascarilla, se prepararon contra zancudos y mosquitos y luego dominaron el valle. Tras sus huellas llegaron otros empresarios que vivían en Manizales: Carlos Pinzón, Luis Robledo, Alberto Arango Zea, Marcos Gómez, Alfonso Jaramillo G., Germán Vélez, Félix Salara y otros muchos. De este modo se logró impulsar una gran empresa que vinculó el valle de Risaralda al patrimonio caldense.
Además los colonos pobres se dedicaron al proceso colonizador en otras regiones vecinas cuando las tierras de Manizales ya habían sido cultivadas. Inicio pues una cuarta etapa de COLONIZACION hacia el norte del Tolima, Valle, Chocó y las áreas de los ríos Sinú y San Jorge. Después de 1870 salían con frecuencia las caravanas de familiar enteras rumbo al nevado del Ruiz para colonizar el Estado Soberano del Tolima, extendiendo así la colonización y la cultura antioqueña.
Las fichas con denominación monetaria se conocieron en Colombia con el nombre de señas y fueron emitidas por el comercio para suplir la escasez de moneda de baja denominación. Aunque existe evidencia documental sobre su uso en el siglo XVIII, la seña con fecha más antigua que se conoce es del año 1838, y su uso se extendio hasta finales del siglo XIX..
Fuera de su escasez, el cuartillo o cuarto de real, la denominación oficial más pequeña del país, tenía un valor adquisitivo demasiado alto para muchas transacciones del comercio minorista y esto provocó la temprana aparición de abundantes señas de medio cuartillo, conocidas como mitades, en las zonas del país de mayor actividad comercial. Además de su utilidad evidente como moneda fraccionaria, las señas cumplían otras funciones, muy convenientes para el negocio que las emitía. La más notoria era que obligaban a los receptores a retornar para poder redimirlas, pero también suministraban una función publicitaria posiblemente valiosa. Incluso, existen algunas fichas de la misma época, difícilmente clasificables como señas por no llevar ninguna indicación de su valor, que portan el nombre del emisor, su ubicación y el hecho de que tenía mercancías a la venta. La mayor circulación de señas se dio en el norte del país, en los estados con mayor afluencia de inmigrantes europeos y norteamericanos, notoriamente en las ciudades del Litoral Atlántico, desde Colón, en el Estado de Panamá, hasta Riohacha en el estado del Magdalena, el más septentrional del país, en los puertos fluviales sobre el río Magdalena como Mompox, Zambrano y Calamar, y en algunas ciudades del estado de Santander, en la zona del noreste fronteriza con Venezuela. Hacia 1870 comenzaron a aparecer fichas de más alta denominación, siendo las más frecuentes los cuartillos (o su equivalente de dos centavos y medio), pero llegando en algunos casos a varios reales. Las últimas señas circularon posiblemente hacia finales de la década de 1880, cuando la abundante moneda fraccionaria de níquel que introdujo el gobierno hizo superflua su existencia.
Ficha en bronce, 30mm
(ver pag web Fichas de Colombia para mas informacion)
Hacia el año de 1875 las monedas conocidas con el nombre del peso de plata de ocho décimos, llamadas por muchos patacón. Que otros designaban peso del Rey. Las monedas tenían ley de 835 y 900 milésimas; y por el manoseo y la mala acuñación estaban tan gastadas que la ley se les reconocía de "pura buena fe", pues apenas se les notaba vestigios de un borroso dibujo, imitando una corona de laurel. Del Patacón o peso se derivaban: la peseta (20 centavos), el real (10 centavos), el medio real (5 centavos) y el cuartillo (2 1/2 centavos); mas tarde circuló la cuarta por valor de 1 1/4 centavos, que era de un metal semejante al plomo. En muy poca cantidad figuraban la onza de oro, por valor de 16 pesos de ocho décimos; y se hacían negocios en onzas, con especialidad en trato de mulas y bestias caballares, pero el paso se verificaba por el correspondiente en plata o en billetes. Bastante escasas eran las monedas de oro doble cóndor (20 pesos), cóndor (10 pesos) y medio cóndor (5 pesos); éstas últimas rara vez se veían a la luz del sol, pues su morada ordinaria eran las cajas de hierro y los cofres de alhajas de los ricos. Muchas personas reducían sus bienes a esas monedas y las enterraban; unos por avaricia y otros por el pavor a las constantes revoluciones.
Durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, muchas haciendas de café y caña de azúcar hicieron fabricar sus propias fichas con el fin primordial de llevar el control de la labor de los cosecheros y que por ende determinaron su jornal. Según la región y el tipo de finca, se marcaban las fichas en arrobas, tarrillas, cuartillas, latas, tareas o jornales y se entregaban periódicamente al trabajador, de acuerdo con el avance de su labor, cambiándolas luego por dinero contante y sonante al final de la jornada. Su uso más generalizado fue en el centro del país, en la zona cafetera de los departamentos de Tolima y Cundinamarca, aunque también se dieron en los cafetales de Panamá, los Santanderes, Antioquia y el viejo Caldas y en los ingenios azucareros del Valle, Bolívar y Chocó.
Ficha en cobre, 23mm
(ver pag web Fichas de Colombia para mas informacion)
En la década de 1880, hizo su aparición otro tipo de fichas en las fincas colombianas, incluso en las ganaderas. Las unidades no eran ya arrobas y tareas, sino reales y centavos, y usualmente con valores considerados como altos para la época. Su uso generalizó para el sector minero e industrial ,quienes hicieron fabricar sus propias fichas para facilitar el control en las labores que demandaban mucha mano de obra en sus establecimientos.
Los primeros bancos comerciales surgen en Colombia en la década de 1870. Antes de esa fecha el sistema de crédito estaba controlado por la Iglesia Católica, a través de los préstamos hipotecarios conocidos como censos, y por algunas casas comerciales, especialmente de Antioquia. Manizales padeció la falta de bancos hasta el año 1875, cuando se abrió la sucursal del Banco de Antioquia, entidad que ayudo a financiar algunas de las empresas y controló el crédito.
En Manizales se inicio la costumbre de comer queso y se llevaban quesos a Cartago para la venta. Se traia cacao, totumas, nisperos, mameyes, cocos y otros. La region se oriento hacia la produccion de ganado mayor y de caña para panela y aguardiente. Para estos años el consumo de chocolate no se había generalizado y el agua de panela era una de las bebidas más acostumbradas. Los primeros intentos rudimentarios para la industrialización del chocolate se hicieron, con poca fortuna, durante la segunda mitad del siglo XIX. La noticia más lejana que se tiene en Antioquia, data de 1864 cuando el Estado Soberano le otorgó al ciudadano español Antonio Martínez de la Cuadra, un privilegio exclusivo para instalar una máquina de vapor que permitía moler 400 libras de cacao al día. En la década de 1870 surgieron otros pioneros como Pedro Herrán, Timoteo Bravo, Félix Gaitán y Agustín Freidel, quienes ofrecían cacao elaborado a los hogares, mineros y agricultores, y en algo lograron reemplazar el chocolate molido en piedra por el chocolate "de pasta".En 1886 Tulio Ospina publicó un manual del cultivo del cacao con el ánimo de promover su siembra y beneficio.

Por entonces, el chocolate estaba reservado a los más acomodados. Era raro encontrarlo en la ración alimenticia de un peón, y en Antioquia era muy acostumbrado mezclarlo con harina de maíz. Las crónicas de viajeros y los cuadros de costumbres de los literatos de la época, dejaron testimonios del gusto por la bebida, las formas de preparación y los momentos de consumo. Entre las más famosas puede citarse "Las tres tazas", de José María Vergara y Vergara, donde consignó detalladamente la elegante velada que la Marquesa de San Jorge ofreció a don Antonio Nariño la noche del 13 de marzo de 1813. Allí se sirvió una histórica taza de chocolate en elegante y bien dispuesta mesa:
"Se había mezclado a la masa del cacao canela aromática, y se había humedecido en vino. Enseguida cada pastilla había sido envuelta en papel, para entrar en el arcón [...] Para hacer el chocolate no se había olvidado tampoco las prescripciones de los sabios. El agua había hervido una vez cuando se le echa la pastilla; y después de esto se le dejaba hervir otras dos, dejando que la pastilla se desbaratara suavemente. El molinillo no servía para desbaratar la respetable pastilla a porrazos, como lo hacen hoy innobles cocineras; no, en aquella edad de oro el molinillo no servía sino para batir el chocolate después de un tercer hervor, y combinando científicamente sus generosas partículas, hacerle producir esa espuma que hacía visos de oro y azul, que ya no se ve sino en las casas de una que otra familia que se estima".

Merienda con chocolate, Siglo XIX
En 1869 llego el teatro a Manizales con la compañia dramatica de la venezolana Pepa Fernandez quien instalo el escenario en la casa del General Jose Maria Gutierrez y monto varias obras. Se veian de pie en un patio descubierto y se podían llevar sillas para descansar en el entreacto "porque si se sentaba oía, pero no veía". Un sector de la sociedad veia en los espectaculos de teatro una corrupcion de la moral y se aconsejaba a las madres a no dejar asistir a sus hijos a esos espectaculos.
Otras diversiones eran : las corridas de toros, casa para billar, gallera y tienda de aguardiente y tabaco. En 1871: primer club social con aviso: "a los clubs no concurren sino las personas invitadas".
Las Ferias, -que duraban 9 dias- comenzaban con misa solemne en la mañana, disfraces en el dia (se pintaban con carbon vegetal molido y diluido en manteca) carreras de caballos y corridas de toros (se cercaba la Plaza de Bolívar y en los cuatro costados se construian palcos para mujeres y niños). Se consumia aguardiente y se remataba con juegos de azar: dado, cachimona, ruleta, loteria y monte-naipe. Por la noche, Salve cantada, Rosario y Novena, clausuraban con juegos de polvora (voladores principalmente), cohetes de colores, castillos de fuego y ruedas con chorros de chispas. Banda de musica con clarinete, corneta piston, tambor y redoblante.
Se bañaban en las termales del Ruiz: habia unas chozas miserables que quedaban en la via de El Ruiz.
El 18 de mayo de 1875 a las 11 de la mañana se sintió un fuerte temblor que produjo severos daños en los tres torreones que adornaban el frontis de la iglesia.
En cuanto al vestido, los hombres del pueblo usaban: pantalones de lienzo o dril, camisa y ruana, descalzos o con alpargatas, sombrero aguadeño y carriel. Mujeres: falda ancha, recogida en la cintura, camisa bordada y pañolón. Arrieros: pantalón de dril pardo remangado, camisa de tela gruesa, desabotonada hacia el cuello dejando al descubierto la franela, se le veía el escapulario de la Virgen del Carmen, sombrero aguadeño, delantal de lona gruesa, machete y carriel.
Los hombres adinerados usaban pantalón largo con chaleco y levita, las mujeres de alto rango: vestidos entallados en la cintura y falda explayada con miriñaque o crinolinas. Luego se uso cola larga en los vestidos de las mujeres, que recogían con un gancho alza-cola.
Clase media: se uso la "castaña" o peluca de gruesas trenzas dentro de una fina red de seda se les llamaba señoras de "media petaca". Menos se uso el "quitrin" o almohada en la cola debajo de la saya. Generalizado para fiestas religiosas: pañolon de merino negro, de fleco de seda tejido delicadamente (abrigo de lujo) luego se cambio por mantilla de jersey adornada con blondas y encajes.
Contexto politico, religioso y economico nacional
Dotado el país de una Constitución
Política federalista y ultraliberal, se iniciaron las dos décadas llamadas en
la historia de Colombia la era del Olimpo Radical. Manuel Murillo Toro
(1864-1866); Tomás Cipriano de Mosquera (1866-67); Santos Gutiérrez (1869-70);
Eustogio Salgar (1870-72); de nuevo Murillo Toro (1872-74); Santiago Pérez
(1874-76); Aquileo Parra (1876-78), fueron los gobernantes más característicos
de esa generación.
Periodistas, juristas o generales juristas y letrados al mismo tiempo tuvieron todos una brillante y a veces rígida formación doctrinaria. Librecambistas en economía, anticlericales de grados diversos, creyentes en el poder de la ley escrita, excelentes escritores y tribunos, bajo su dirección el país avanzó en algunos aspectos hacia el progreso intelectual y material.
Se inició con ellos la era de los
ferrocarriles; se estableció el telégrafo eléctrico, se fundó el primer banco
comercial; La Universidad, que había desaparecido prácticamente como resultado
de la política ultraliberal del decenio anterior, se abrió de nuevo en 1867 con
facultades de ingeniería, matemáticas y ciencias naturales, derecho y filosofía.
Se fundaron también Escuelas Normales para la formación de maestros y se
trajeron misiones extranjeras para fomentar la educación superior.
Menos positivo fue el balance en el campo social y político. El país se dividió profundamente por motivos ideológicos y las tendencias disgregadoras del federalismo se intensificaron.
La educacion de las mujeres a partir del medio siglo, se argumento sobre la base del beneficio que le podría reportar a la sociedad, que veía en el sexo femenino un baluarte de la moral. En un principio la educación dada a las mujeres enfatizaba la formación moral y religiosa, y el adiestramiento en labores manuales, éstas últimas catalogadas siempre como "propias de su sexo". Pero de 1870 en adelante se clamó por una instrucción que preparara mejor a las jóvenes en caso de que tuvieran que ganarse el sustento. Además, se empezó a pensar en su desarrollo físico y en capacitarlas para administrar sus hogares de una manera más eficiente, con mejores nociones de higiene. Sin embargo, ni las mentes más abiertas cuestionaron la definición, en función del servicio a los demás, del papel femenino.
Un nuevo movimiento renovador de la educación colombiana apareció en la década de los setenta en el siglo XIX, alrededor de un grupo de ideólogos de la educación y entre ellos el pedagogo Dámaso Zapata. En 1870 se organizaron las Escuelas Normales para la formación de los Maestros, en todas las capitales de los estados federales. Se introdujeron en Colombia los métodos de enseñanza de Juan Enrique Pestalozzi, uno de los representantes más destacados del Natutralismo de la Educación. Estos métodos se basaban en la actividad de los alumnos por medio de la inducción: de lo simple a lo complejo y de lo concreto a lo abstracto. La meta de la educación es promover el desarrollo del hombre en relación con sus aptitudes. La reforma educativa consideró indispensable la formación del Magisterio, teniendo en cuenta que los educadores debían convertirse en el modelo de hombres que la sociedad debe imitar.
De 1872 en adelante se empezaron a capacitar maestras, y se abrieron escuelas de comercio y escuelas vocacionales de artes y oficios para las mujeres más pobres, ademas desde el último cuarto de siglo en adelante, llegaron diversas comunidades religiosas femeninas que atendieron tanto a las capas adineradas de la población como a las más pobres.
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