Historia, Cultura y Datos Genealogicos de varias familias de Antioquia y el Viejo Caldas en Colombia

 

 

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Descendientes de Felix Maria Salazar Gomez y Maria de Jesus Jaramillo Arango

Familia Salazar Jaramillo Gómez Arango. Tomada del Libro Historia de la Ciudad de Manizales, Padre Fabo, 1924

De acuerdo con el folleto conmemorativo de las Bodas de Oro matrimoniales de Papá Félix y Mamá Jesusita (1919), Félix llegó con sus padres a Manizales proveniente de Salamina,  en el año de 1851, cuando contaba con 2 años de edad. Después de estudiar un corto tiempo en una escuela primaria y ya siendo adolescente, comenzó a trabajar como peón jornalero para don Manuel Grisales. Luego obtuvo el puesto de sacristán con el Cura Párroco José Joaquín Baena y conoció a Mamá Jesusita con quien se casó, cuando contaban ambos con 20 años de edad. El matrimonio católico se realizó el 11 de septiembre de 1869 en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario - Catedral de Manizales- por el Presbítero José Joaquín Baena, siendo testigos el Pbro. José Ignacio Velásquez y Federico Arango -(libro 003, folio 124, No.001 -. Inicialmente, se fueron a vivir a una choza de paja, situada en un barranco detrás de la hermosa Catedral de Manizales. 

No se sabe en qué año, Papá Félix compró una casa en la carrera 14, que después fue la casa de su hija Mercedes Salazar de Vallejo, donde crió a la mayoría de sus hijos. Para la compra de la casa vendió las acciones que tenía en la mina "Toldafría" –las cuales había adquirido a razón de que don Joaquín Jaramillo (su suegro) e hijos habían descubierto un hilo pobre de esa mina, y un día se decidieron a buscar el filón rico; Papá Félix encontró el oro en esa mina, que inclusive en 1919 todavía se explotaba-. En 1877, a los 28 años de edad y ya con 3 hijos,  Papá Félix reunió su capital con el de Eusebio Cortés (que había sido corista en la Iglesia Parroquial cuando Papá Félix era el sacristán) y trajeron mercancías de Medellín las cuales se vendieron en Manizales. Solicitaron un crédito a don Modesto Molina, crearon la Sociedad Cortés y Salazar y montaron una tienda de cacharros, la cual tuvo mucho éxito.  Realizaron un pedido a Alemania, y por error sus mercancías fueron aseguradas y pagadas cuando se hundieron en el barco que las transportaba, lo cual los salvó de la ruina.

Durante la Guerra de los 1.000 días -de 1899 a 1902, no hubo batallas en territorio caldense- Papá Félix liquidó la Sociedad Cortés y Salazar y creó la nueva firma Félix Salazar e Hijos, que en 1919 era muy próspera. Hacia 1913 existían en Manizales varias firmas de comerciantes mayoristas que importaban artículos manufacturados de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, España e Italia, dentro de las cuales figuraba la de Félix Salazar e Hijos.

En 1916 fundó el Banco del Ruiz, que fue el primer banco comercial de Manizales,  operaba bajo el control de la firma Félix Salazar e Hijos y tenía la dirección del visionario Manuel Mejia Jaramillo, esposo de Cecilia Salazar Jaramillo (hija de Papá Félix).

El 11 de septiembre de 1919, Papá Félix y Mamá Jesusita celebraron con gran pompa sus Bodas de Oro (50 años de casados), con motivo de las cuales se publicó un folleto conmemorativo, que aporta información muy singular sobre la familia.

Papá Félix también incursionó en el liderazgo político de la región:  fue Presidente del Directorio Conservador Departamental en 1921. Refiere el padre Fabo en su "Historia de Manizales", que en el periódico La Nación, de Bogotá, del 21 de junio de 1921, se publicó una relación del viaje que practicó el presidente de la República, Marco Fidel Suárez, a Manizales y habla de este modo: “La casa de don Félix Salazar, donde se nos ha hospedado, luciría en la propia capital de la República, y el distinguido propietario hace con tanto donaire los honores, que se necesita estar muy avezado en la representación del papel para llenarlo tan cumplidamente. Don Félix Salazar es el alma de Manizales; benefactor y guía, brazo y nervio. El desposeído de la fortuna que hable con él, aprende lo que pueden la constancia, la probidad y la energía. Su vida es una cadena de consecuencias que en su último eslabón tiene resplandores áureos. Le ha llegado el invierno, pero la primavera no quiere abandonar el campo”

Valga la pena transcribir lo que dijo el Padre Fabo en el libro “Historia de la Ciudad de Manizales” en 1926:

"Pocos días llevaba yo de permanencia entre vosotros, y ya me atizaba vivamente el ansia de conocer la ciudad entera. Supo alguien mis anhelos, y un día vi entrar por la casa un caballo en pelo, tipo de elegancia y poderío, digno de un príncipe, y luego otro con un jinete venerable, patriarca de la ciudad, fundador de empresas bancarias y compañías comerciales, cuya firma está muy acreditada y firme, el cual venía a ser mi amable guía en un paseo por la ciudad y sus alrededores. En breve me sentí jinete (ahora sí podía decir que montar era de origen divino) recorriendo calles y plazas y recibiendo lecciones de mi cicerone, cuyo nombre no pronuncio porque todos lo habéis adivinado. Las calles y carreras, rectas pero estrechas, y el piso, con ondulaciones de montañas rusas, ofrecen el conjunto simétrico de un tablero de ajedrez de 440 manzanas, número que se desprende del plano trazado por el inteligente don Manuel Isauro Echeverri. Las casas de uno, dos o tres pisos, constituyen un alarde de arquitectura carpinteril, a modo de ingeniosas y complicadas jaulas, forradas con láminas metálicas en relieve, y entre combinaciones de madera tallada y cemento por todo extremo artísticas, de estilo gótico y bizantino hasta hace poco, pero ahora, de todo linaje de estilos y escuelas.

He aquí la plaza mayor –díjome el guía al abocar a un ensanche-. Y ví un parque hermoseado por la estatua broncínea de Bolívar, vaciada en el mismo troquel que la de Bogotá, de Tenerani, estatua que se inauguró hace pocos meses. Los edificios públicos y los escaparates de comercio cuadran la plaza bizarra y lujosamente, aunque sin la esbeltez que sus habitantes desearan porque las entrañas volcánicas de El Ruiz se fruncen a menudo con sísmicos estremecimientos. Luego recorrí unas y otras calles y admiré edificios y establecimientos en desfile como cinematográfico. El Palacio Departamental de tres y cuatro pisos, de estilo muy clásico y con suficientes oficinas y dependencias la grande y cómoda Cárcel del Departamento, el Palacio de Justicia, el Cuartel de la fuerza pública, el Instituto Universitario, distintas fábricas y talleres de puntillas, jabón, fósforos, hilados y tejidos, cervezas, sombreros, tabacos, talleres de fundición y de estatuaria, campos de tenis y de carreras hípicas, quintas primorosas, las escuelas normales y varios colegios para personas de ambos sexos. Rodeé además la amplia y bien abastada Plaza de Mercado, ví la Escuela de Artes y oficios, los locales de la Penitenciaría, la Escuela Industrial de mujeres a cargo de la Conferencia de San Vicente de Paúl, el Asilo de Mendigos, las casitas para pobres de la Sociedad Vicentina, y el Hospital Moderno, que, con ser higiénico y provisto, ha resultado pequeño para la inmensa caridad de los manizalitas. Pasamos también ante el Banco de Caldas, el de El Ruiz, el Mercantil y otros, y además por ante un edificio donde leí Salón Olimpia.

-¿Es esto teatro?- pregunté.

Mi guía hizo como que no oía y calló; pero yo adiviné en su semblante algo así como la clave de esta contestación:

-         Unas veces es teatro, y muchas veces esto no es teatro sino… el mercado de las conciencias.

Y después pasando por un solar me indicó:

-         Aquí proyectan edificarlo.

-         Bien venido sea, -contesté,- si es teatro moral y caballeroso, a lo Calderón de la Barca, Lope de Vega y Fr. Tirso de Molina.

Admiré además con gran contentamiento la casa destinada para santos ejercicios, el Colegio de niñas dirigido por las Hermanas de la Presentación y el Colegio dirigido por los Hermanos Maristas. Del seminario así como de la bizantina Catedral, y de los góticos templos del Sagrado Corazón de Jesús y de la Inmaculada, y de la iglesia toscana de San José, nada digo, porque les reservo lugar preferente en otra conferencia; pero sí observaré que a cada iglesia sirve de fondo un parque en que se ejecutan retretas de alta inspiración y cultura, como indicando que lo que es para la salubridad corporal de un pueblo el cultivo de los arbustos y de las flores y de la música, así es para las conciencias la moral del templo. Las iglesias son los jardines de las almas buenas.

Iba yo embelesado recibiendo lecciones del venerable anciano que me acompañaba, cuando, carrera del Ruiz arriba, detúvose él en una esquina y me dijo:

-Esta fue mi primera casa; en un principio era rancho de paja, donde crié a mi familia, y cuando gané algún dinero, hícela más amplia y confortable. Ahora la habita uno de mis trece hijos.

Y me contó que él vino a Manizales de dos años de edad, hijo de campesinos honrados, pero pobres, que se instruyó con mediana suficiencia en no recuerdo qué escuela, que se dedicó a las labores del campo primeramente, después al comercio, después a la banca, y después y siempre ha reconocido y reconoce que todo se lo debe a la divina Providencia. ¡Es claro! Así me explico yo que todos lo saludasen cariñosamente al pasar, ricos y pobres, caballeros y damas. Unos saludaban al banquero, otros al caritativo señor, otros al  camarada antiguo, quién al padrino, quién al pariente; y él se quitaba el sombrero y sonreía a todos como un patricio.

-         ¡Adiós, compadre Salazar! – gritó un hombre desde una humilde casa de La Cuchilla.

Y el bondadoso don Félix retornó el saludo con mucho afecto…”

Más adelante, en el mismo libro, apunta lo siguiente:

“Cuando el futuro cronista quiera conocer a uno de los más simpáticos benefactores de la época, recuerde lo que escribí en la conferencia primera acerca de don Félix M. Salazar, y sepa además de ello que es uno de los que mejores apuntes y noticias me proporcionó para esta Historia, y que lo hizo gozoso, entusiasta, feliz, porque veía que se trataba de engrandecer a su querida Manizales, de cuyo Concejo fue varias veces miembro, Personero Municipal, Alcalde 1886, Presidente del Concejo en los años 1876, 1896, 1899, 1900, 1901 y 1915, Secretario de la llamada Junta de Aguas y miembro activo de la Sociedad de San Vicente de Paúl, a la cual regaló, entre otras cosas, una manzana de terreno donde se edificaron casas para pobres; es además uno de los mayores contribuyentes para el culto y empresas católicas, y a quien se podrá poner este epitafio: “Fue sencillo, progresista, caritativo y siete veces manizaleño”.

Resulta asaz edificante el modo en que celebra su onomástico: Después de hacer una fiesta religiosa en el oratorio de su casa y comulgar (comulga diariamente), reúne en su domicilio a 100 niños pobres, les da suculento almuerzo y les regala sendos vestidos.”


 

Papá Félix y Mamá Jesusita tuvieron trece hijos:  

 

1. FELIX MARIA SALAZAR JARAMILLO

Casado con Maria Josefa "Pepita" Grillo Jaramillo. Tuvieron dieciseis hijos.

2. JOSE JESUS SALAZAR JARAMILLO

Casado con Leonor Mejia Duque. Tuvieron cinco hijos.

3. MARIA FRANCISCA SALAZAR JARAMILLO

Casada con Francisco Botero Jaramillo. Tuvieron diez hijos.

4. ALEJANDRO SALAZAR JARAMILLO

Nacido en Manizales el 24 de noviembre de 1875. Hizo sus primeros estudios en su ciudad natal y los terminó brillantemente en Bogotá. Al estallar la Guerra de los 1.000 días, en 1899, tomó las armas en el partido de la revolución y al regresar en 1901 del Chaparral a Manizales con dos compañeros, fueron traicionados por el guía, que los abandonó en la selva, donde asaltados por gentes del Gobierno en cobarde encrucijada, perdió la vida a los 26 años, en la noche del 14 de abril de 1901. A él se referían como "el único liberal de la familia". Sin hijos.

5.  CARMELITA SALAZAR JARAMILLO

Nacida en Manizales el 02 de febrero de 1880. Casada con Julián Uribe Jaramillo (hijo de Juan Pablo Uribe y Sofía Jaramillo). El era capitán de barco en el Río Cauca. Vivieron en Cali, donde Carmelita murió, sin hijos.

6. RAFAEL SALAZAR JARAMILLO

Casado con Leonor Gutierrez Velez. Tuvieron doce hijos.

7. MIGUEL SALAZAR JARAMILLO

Casado con Ines Arango Villegas. Tuvieron seis hijos.

8. MARIA SALAZAR JARAMILLO

Se caso con Estanislao Estrada Estrada. Tuvieron tres hijas.

9. LAURA SALAZAR JARAMILLO

Nació en Manizales el 15 de agosto de 1889. Casada con Juan Bautista Latorre Vélez (hijo de Mariano Latorre y Edelmira Vélez). Murió en Nueva York, sin hijos, en 1926.

10. ROBERTO SALAZAR JARAMILLO

Casado con Anita Gonzalez Gutierrez. Once hijos.


11. CECILIA SALAZAR JARAMILLO

Casada con Manuel Mejia Jaramillo. Seis hijos.

12. INES SALAZAR JARAMILLO

Casada con Emilio Toro Villegas. Dos hijos.

13. MERCEDES SALAZAR JARAMILLO

Casada con Cesar Vallejo Echeverri. Cuatro hijos.  

 

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