Generalidades de la Conquista y Colonia Española
El descubrimiento y la conquista del Nuevo Reino de Granada tuvieron una cierta organizacion institucional y una dinamica historica. Tres objetivos protagonizan el Siglo XVI:
La dominación militar para generarle rentas a la Corona española
La imposición de la religión católica como el legitimante político del nuevo imperio, cuya soberanía en cabeza exclusiva de España y Portugal había sido proclamada por los Papas Sixto IV y Alejandro VI ( originándose así como revancha la piratería que ingleses y franceses desplegaron por, el mar Caribe) y
La depredación de toda riqueza a los aborígenes
En el saqueo coincidirán cuatro grandes intereses:
Los particulares de cada conquistador
Los del Rey
Los de los comerciantes-banqueros alemanes Welser y Fugger y sus asociados flamencos y florentinos, y
Los intereses de las órdenes religiosas - jesuitas, dominicos, agustinos, franciscanos - y el Papado, empeñados por entonces en la Contrarreforma contra los Protestantes. El botín americano alcanzó a financiar el lujo de las cortes europeas, el nacimiento del capitalismo, el boato vaticano, las guerras religiosas y dinásticas de casi tres centurias.

Las Empresas de Descubrimiento en Colombia forman parte del ciclo de los llamados Viajes Menores, que sucedieron a los viajes de Colón. Sus objetivos fueron los de descubrir nuevas tierras, extraer perlas en el litoral Caribe, establecer factorías como bases para el comercio y buscar el paso para llegar al continente asiatico, principal meta de los europeos en los primeros años del descubrimiento. Estas empresas particulares, financiadas con capital privado, realizaron expediciones que siguieron la ruta de la isla de Trinidad, las Bocas del Orinoco, la Costa de Perlas y el litoral atlántico venezolano y colombiano hasta el Golfo de Urabá. En estas empresas intervinieron navegantes, exploradores y comerciantes.
Las Empresas de Colonización, son aquellas que tuvieron como objetivos: La posesión jurídica de los territorios, el poblamiento, la distribución de tierras, la fundación de ciudades y la incorporación del pueblo español a la tarea de la colonización. Estas empresas fueron financiadas por la Corona Española y por el capital privado, fueron empresas mixtas. A su alrededor se crearon las gobernaciones, que son las primeras demarcaciones político-administrativas, en un lapso de tiempo que va de 1510 a 1550. En ellas intervinieron los conquistadores y los primeros pobladores.
Los dirigentes y el grupo expedicionario de soldados, marinos y primeros pobladores que intervinieron en la Conquista española del Nuevo Reino de Granada y en general de América española, constituyen el elemento de la Sociedad Conquistadora:
El Adelantado era el jefe de
la expedición descubridora o de conquista; fue el planeador, el organizador y el
caudillo o dirigente, que con la Hueste Indiana o ejército expedicionario,
realizó la conquista de los pueblos y territorios. Era a la vez Gobernador y
Capitán General, con poderes militares, políticos, administrativos y
jurisdiccionales para la aplicación de la justicia. El Adelantado es también el
principal beneficiario de un negocio mercantil y lucrativo hecho junto con los
miembros de la Hueste Indiana, con cuya participación recibía los beneficios
económicos de la expedición. El grupo social del cual surgieron los Adelantados
o dirigentes de la Conquista, fue el de los Hidalgos o el de la Baja Nobleza;
algunos pertenecían a la incipiente burguesía mercantil, compuesta
principalmente por comerciantes y letrados. Tanto los hijosdalgos como los
comerciantes y letrados, con el acicate del oro, buscaban movilidad social y
prestigio en la sociedad.
El conquistador español que llegó a estas tierras representa intereses de
dominación en todos los actos relacionados con la sociedad indígena dominada;
encarna la idea de la época según la cual todo europeo tiene derecho sobre los
pueblos dominados de todo el mundo. El solo hecho de recibir autorización de la
Corona para conquistar y colonizar, para tomar posesión de las tierras en
ceremonia especial y hacer el requerimiento a los indios dejando las actas
correspondientes, le daba el justo título y el derecho a la guerra justa contra
los pueblos dominados.
Los miembros del ejército
expedicionario conformaban "La Hueste Indiana" reclutada en los diversos
sectores de la sociedad española; veteranos de las guerras europeas, baquianos
con experiencia en expediciones de conquista, marinos, labradores, artesanos,
etc. Para integrar una Hueste Indiana servían de señuelo el prestigio del
Adelantado, Gobernador o Capitán General, la fama de las tierras por conquistar
y los beneficios del botín de la conquista. El nuevo guerrero, integrante del
ejército expedicionario, prometía ligarse estrechamente con el líder de la
expedición; era un ingreso voluntario. La estructura de la Hueste Indiana era la
siguiente: la Jerarquía o grupo directivo alrededor del Adelantado, Gobernador o
Capitán General, integrada por el Maese de Campo, los capitanes, alféreces,
cabos de escuadra, etc. Como agregados políticos se encontraban los oficiales
reales; el tesorero, el contador y el factor. Estos representaban al Rey en la
repartición del botín y en la defensa del derecho del Quinto del Rey; daban
también su parecer sobre los hechos de la Conquista.
El cuerpo expedicionario estaba formado por los soldados y los marinos que acompañaban al caudillo en la expedición de la conquista. En el cuerpo de ayudantía se encontraban los médicos y capellanes; asimismo, los asociados a la Hueste; los tamenes o indios cargueros y los lenguas o intérpretes. En la Instrucción de Pedrarias Dávila en 1513, la Corona española ordenó llevar labradores. Esto indica la importancia de la Hueste como auspiciadora del poblamiento y de la colonización. Par el poblamiento de las nuevas tierras, se hicieron indispensables muchas gentes conocedoras de su oficio: artesanos, labradores, menestrales y otros.
ASPECTOS DEMOGRAFICOS Y SOCIALES
Los siglos XVI y XVII han sido llamados de "Estabilización Colonial" y de decantación de las instituciones españolas en América, después del Descubrimiento y Conquista del Nuevo Mundo. En dichos siglos se poblaron nuevas tierras, se fundaron nuevas ciudades, se organizaron los gobiernos coloniales dependientes de la metrópoli española y se implantaron instituciones económicas y sociales de dominación colonial.
España empleo para su administración las siguientes instituciones: Capitulaciones: Eran contratos entre la Corona y las empresas de la Conquista por las cuales se adquirían derechos y deberes. Repartimientos y encomiendas: Eran tierras adjudicadas a los españoles y su explotación a cambio de protección y civilización de los indígenas que las habitaban.
El sistema
político-administrativo del Imperio español tenía su eje principal en el
Monarca, en la Casa de Contratación y en el Consejo de Indias, las
instituciones metropolitanas para el manejo de las colonias americanas. La
Corona española era el centro de la unidad y del poder político en un sistema
absolutista. El Real Consejo de Indias creado en 1519 era la entidad
administrativa y el organismo conciliatorio que emitía dictámenes y preparaba
las normas generales relativas a las colonias,
como
Tribunal Supremo, el Consejo de Indias fallaba en última instancia en los
asuntos contenciosos de carácter privado o público
(tenía funciones ejecutivas, legislativas y judiciales).
La Casa de Contratación creada en Sevilla en 1503 era el organismo rector del
comercio para las colonias americanas.
La Real Hacienda: Aprobaba y
ordenaba los gastos y pagos.
1526. Mapa Juan Vespuci.
Las instituciones coloniales en el Nuevo Reino de Granada estaban representadas por organismos consiliarios y ejecutivos.
Los organismos consiliarios eran la Real Audiencia y los Cabildos o Ayuntamientos.
El poder ejecutivo estaba representado por los Adelantados y los Gobernadores en la primera mitad del siglo XVI
En 1550, inicia el periodo Colonial (duró hasta 1810), a partir del establecimiento del Gobierno de la Real Audiencia en Santa Fe de Bogotá, las tierras que se asignaron para su jurisdicción fueron las provincias de:
Nuevo Reino de Granada, cubría el antiguo territorio Muisca, el Magdalena Medio y la continuación hacia el oriente de la Cordillera Oriental, en las zonas de Santander y los Llanos Orientales
Popayán en el Occidente del país, desde la región de Pasto, el alto Valle del Cauca, el Macizo Colombiano y parte del Alto Valle del Magdalena, que incluía ciudades como Pasto, Cali, Santa Fe de Antioquia
Santa Marta: cubria el oriente del rio Magdalena
Posteriormente fue anexada la Gobernación de Cartagena: abarcaba toda la Costa Atlantica al Occidente del río Magdalena
La comunicación entre ellas era muy difícil. Exista una vía de conexión entre la Costa y el interior, constituida por el río Magdalena (el río Cauca, que tiene una trayectoria de una longitud similar, tiene raudales que interrumpen con mucha frecuencia su navegación). Su base fundamental eran canoas y "champañes", impulsados por fuerza muscular indígena. Desde el río se debía remontar a pie hacia los asentimientos en las cordilleras, por trochas que zigzagueaban entre precipicios y pantanos, utilizando los mismos caminos indígenas. Precisamente la dificilísima navegación del Magdalena y la ardua tarea de subir a la espalda la carga hacia las montañas, fueron de las labores que más vidas indígenas consumieron, en esta etapa y comienzos de la siguiente. Las cordilleras eran obstáculos portentosos de las poblaciones entre sí, Se desarrollaron caminos a lo largo de los valles interandinos, que comunicaban el alto y el bajo Cauca (Antioquia), y el alto Magdalena y el Magdalena Medio. A lo largo de las planicies de la Cordillera Oriental también se siguieron empleando los caminos muiscas. Para cruzar la Cordillera Central, que separaba las gobernaciones de Popayán y Santa Fe, se usaban dos vías: por el Macizo Colombiano, uniendo las partes altas de los dos valles, y a partir de 1550 el llamado Paso del Quindio, que desde el Oriente desembocaba en Cartago. Popayán se comunicaba por el sur, a través de Pasto, con Quito. Además, desde Cali, y atravesando la Cordillera Occidental que no es muy elevada, se comunicaba con un puerto sobre el Pacifico, Buenaventura.
La primera de las
instituciones políticas fundadas por los españoles en tierras americanas, fue el
Cabildo Municipal, una corporación pública que se creó para
regir y administrar cada una de las ciudades y villas españolas y los
Pueblos de Indios.
El Cabildo Municipal nació con la fundación de las
ciudades. Inicialmente, los fundadores nombraban los funcionarios para formar el
Cabildo,
dicha elección debía recaer
en los más prestigiosos pobladores de las ciudades y en su descendientes. Sus
miembros se llamaban Regidores, cuyo número era variable; las ciudades de mayor
importancia tenían 12 regidores y las menores 6 regidores. Para ser regidor eran
requisitos los siguientes: ser natural de los reinos españoles y vecino de los
pueblos en donde iba a ejercer sus funciones; tener casa en el pueblo, no tener
tabernas de vino, ni usar oficios viles; tener buena fama, no ser sordomudo y
tener una edad no inferior a los 18 años.
Los miembros del Cabildo tenían las
siguientes funciones: Los Alcaldes Ordinarios, de primero y segundo voto, tenían
una misión de justicia civil y penal; el Alférez Real era el encargado de llevar
el pendón real; el Fiel Ejecutor era el encargado de la policía de abastos y la
fijación de los precios en el mercado; El Procurador era el representante de los
intereses del pueblo; el Mayordomo o Tesorero manejaba los fondos del municipio;
el Alguacil Mayor ejercía la jefatura de policía y el
Escribano
del Cabildo era el encargado
del libro de acuerdos.
Los Cabildos Municipales tenían entre
otras las siguientes funciones: el repartimiento de solares y tierras; la
administración de los ejidos, propios y arbitrios; el cuidado de la abundancia y
buena producción de los comestibles y bebidas; la inspección de pesas y medidas;
el aseo y ornato de la población, el arreglo y cuidado de los caminos,
construcción de puentes y otras funciones.
Existieron dos tipos de Cabildos: los
cabildos de españoles y los cabildos de indios. Los primeros
tenían una composición muy semejante a la peninsular; los
Cabildos de Indios tenían los
alguaciles de doctrina y los gobernadores o
caciques de indios. Las reuniones del
Cabildo eran de dos tipos: el Cabildo
cerrado, o sea aquél al cual asistían solamente los miembros de la corporación y
el Cabildo abierto, al cual acudía el
vecindario para deliberar asuntos de gran interés para la comunidad.
En este
periodo se creó la
Real Audiencia de
Santa Fe y el
Gobierno de los Oidores (1550-1564),
llegaron
los negros esclavos y
vivió San
Pedro Claver
Como el Gobierno de la Real Audiencia no dio los resultados satisfactorios que perseguía la Corona española, y en especial por las pugnas internas entre Oidores y los Visitadores, surgió la necesidad de organizar un gobierno investido de autoridad suficiente en el orden administrativo y político; este gobierno fue el de la Presidencia del Nuevo Reino de Granada creada por el rey Felipe II en 1564, que duro hasta 1718.
Surgió así la autoridad ejecutiva del
Presidente,
Gobernador y Capitán General, con poderes políticos y militares y con derecho a
presidir la Real Audiencia. En 1564 se posesionó el primer presidente del
Nuevo Reino de Granada, don Andrés
Díaz Venero de Leiva, iniciando el poder ejecutivo con una administración que
duró 10 años y que se caracterizó por la protección del indígena, el fomento de
la cultura, la organización de la administración pública y el fomento de las
obras públicas. Luego fueron presidentes:
Antonio González (1589-1597; aparición de las enfermedades contagiosas,
imposición de la Alcábala, origen de la propiedad raíz, llegada de los jesuitas,
irrupción de los piratas y bucaneros). Juan de Borja (1605-1628; exterminio de
los pijaos, Juan de Castellanos). Martín de Saavedra y Guzmán (1637-1645; Arce y
Ceballos, Domínguez Camargo). Gil de Cabrera y Dávalos (1686-1703; Colonia de
Caledonia).
La iglesia catolica por su parte, crea el Tribunal del Santo Oficio en Cartagena en 1610.
En 1717 se estableció el primer Virreinato del Nuevo Reino de Granada, hasta 1723, cuando continuó la Presidencia. Luego vino un segundo gobierno de los Presidentes (1724-1740) y un segundo gobierno de los Virreyes desde 1740 y duró hasta 1810 cuando se realizó la revolución Política que instauró el gobierno de los Patriotas.

Los Virreyes de este segundo
periodo fueron:
Sebastián de Eslava (1740-1749; don Blas de Lezo y el marino Vemon). José Solís
Folch de Cardona (1753-1761). Pedro Mesala de la Cerda (1761-1772; José
Celestino Mutis, expulsión de los jesuitas). Manuel Guirior (1772-1776; PIan de
Estudios de Moreno y Escandón). Manuel Antonio Flórez (1776-1782, regencia de
Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, Insurrección de los Comuneros). Antonio
Caballero y Góngora (1782-1789; la Expedición Botánica). José de Ezpeleta
(1789-1796; Manuel del Socorro Rodríguez, publicación del primer periódico,
primera biblioteca pública, Antonio Nariño y los Derechos del Hombre). Pedro de
Mendinueta y Múzquiz (1797-1803; construcción del Observatorio Astronómico).
Antonio Amar y Borbón (1803-1810; Francisco Montalvo, Juan Sámano).
Entre tanto, el arte vive en función de la liturgia. La teología, la caza de brujas y el eurocentrismo son los pilares de la vida intelectual. Un contraste relevante fue la Expedición Botánica, cuna del espíritu científico y del pensamiento de la Ilustración que contagia a una docena de investigadores criollos, en vísperas de la Independencia.
Como gran preludio del proceso emancipador se produjo una grave revuelta en 1781 en el centro-oriente del país (Santanderes y Boyacá actuales), que se esparció por Antioquia y otras comarcas, contra los nuevos tributos. Contemporáneamente hubo alzamientos similares en las demás colonias, como el de Túpac Amaru en el Perú. Avanzaba por su parte la Revolución Norteamericana y a poco se desencadenó la Francesa: había pues un clima universal de cambios. La sangrienta represión desatada contra los líderes comuneros, ante quienes la autoridad virreinal había capitulado con argucias para obtener su desmovilización, creó el germen revolucionario que habría de fructificar pocas décadas más tarde.
En 1819, después de la Batalla de Boyacá, se terminó en forma definitiva el gobierno español en la Nueva Granada; en el mismo año surgió la Gran Colombia.
ASPECTOS DEMOGRAFICOS Y SOCIALES
De acuerdo con los cálculos demográficos, al iniciarse la conquista española para el Nuevo Reino de Granada se calculaba una población indígena de tres millones de habitantes en la primera mitad del siglo XVI. El contacto hispano-aborigen en el proceso de la conquista trajo consigo en la segunda mitad del siglo XVI una verdadera catástrofe demográfica de la población indígena, debida entre otros a los siguientes factores: La resistencia indígena en la mayor parte de los pueblos de organización tribal; la desculturación o destrucción de diversos grupos indígenas; la represión de los españoles a los caciques para debilitar la organización social indígena y en general la violencia que se expandió como una forma de dominación. Los exagerados tributos que pesaban sobre la población aborigen, fue una de las principales causas de la pobreza y aún de la extinción de muchos pueblos nativos. Las enfermedades, y entre ellas, principalmente la viruela y las enfermedades pulmonares ocasionadas por los traslados de unos climas a otros, los cambios de dieta alimenticia, etc.

Hacia 1570 se calcula una población de 800.000 indígenas en el Nuevo Reino de Granada, de los cuales 170.000 eran indios tributarios de las Gobernaciones de Santa Marta y Cartagena, y 125.000 eran indios de la Provincia de Tunja. Hacia 1650 se calcula para el Nuevo Reino una población de 600.000 aborígenes. La mayor disminución se encuentra en los finales del siglo XVI y las primeras décadas del XVIII, años de malos tratos a los indígenas de las encomiendas y en las mitas.
Para el Nuevo Reino de Granada los datos que se calculan de la población española son de 10.000 peninsulares hacia el año 1570. Esta cifra aumentó hacia 1650 a 50.000 españoles, elevándose a 350.000 hacia 1750, lo que indica que su aumento fue considerable en los siglos XVII y XVIII. Las causas de este aumento de la población española son, entre otras, la explotación de las minas de oro, que convirtieron al Nuevo Reino de Granada en el principal productor de oro a nivel mundial (40% de la producción) y el aumento considerable de la emigración española a las colonias americanas.
Las leyes españolas establecieron prohibiciones muy severas para la emigración de judíos, moros, gitanos y esclavos berberiscos, velando por la pureza religiosa de la sociedad de Ultramar. Estas medidas fueron burladas en algunos casos. En conjunto los emigrantes españoles se convirtieron en la minoría dominante. Centrados en las ciudades, crearon y explotaron grandes riquezas (minería, ganadería), importaron las técnicas europeas de la producción, entre ellas la agricultura, y utilizaron en su beneficio el trabajo de los indígenas y de los negros africanos.
Los negros esclavos fueron traídos desde el siglo XVI, principalmente para el laboreo de las minas. Hacia 1570 se calcula una población de 15.000 negros esclavos en el Nuevo Reino de Granada. Esta cifra se elevó hacia 1650 a 60.000 negros esclavos, 20.000 mulatos y 20.000 mestizos aproximadamente. La mayor afluencia de negros esclavos para el trabajo en las minas y en las haciendas ocurrió en el siglo XVI, cuando se intensificó la explotación de las minas de oro y cuando la población indígena había disminuido notablemente. Los negros africanos poblaron las costas Atlántica y Pacífica, los valles del Magdalena, Cauca, Patía y Atrato, concentrándose posteriormente en Chocó. También penetraron en las regiones de Antioquia, Caldas, Tolima y los actuales Santanderes. A finales del siglo XVI y durante el XVII se regularizó la trata de negros esclavos mediante el régimen de asientos o contratos, por los cuales la Corona española delegó el monopolio en entidades mercantiles o particulares. Desde entonces la ciudad de Cartagena se convirtió en el centro de la trata de esclavos, no solamente para el Nuevo Reino de Granada, sino también para Suramérica; a finales del siglo XVII, el centro negrero pasó a Jamaica en las Antillas. Al Nuevo Reino de Granada llegaron negros africanos procedentes de Sudán Occidental, Costa de Guinea, Congo y el área desértica. Entre los principales grupos se distinguieron los Congos, Angolas, Sudaneses, Mandingas, Gelofios, Guineos, los Bambara y otros; la mayor parte eran pertenecientes a la Cultura Yoruba. Su influencia en la cultura colombiana es muy importante, en las costumbres, tradiciones, aspecto lingüístico, música y folklor, usos, técnicas y otros elementos culturales y raciales.

La mezcla de
razas o mestizaje se inició en América
desde los comienzos mismos de la colonización española. Entre los españoles no
existía el prejuicio de la mezcla de sangre, debido a la composición misma de
este pueblo que tuvo una gran mezcla racial, teniendo en cuenta, por ejemplo,
que los iberos eran de tipo negroide y los celtas de tipo blanco; y de razas
mezcladas eran los cartagineses, fenicios, ligures, galos, godos, árabes,
bereberes y aún negros africanos que penetraron en la Península Ibérica y
formaron un verdadero pueblo mestizo de una gran complejidad étnica, llamada de
"tipo blanco-mediterráneo".
En el siglo XVI se fomentó la mezcla de sangre entre los españoles e indígenas
en las colonias americanas. Fueron comunes el amancebamiento, la poligamia, el
concubinato, la barraganía y otras formas de mezcla racial. La escasez de
mujeres españolas hizo necesaria la relación entre colonizadores y nativas,
surgiendo así el mestizo.
Desde el siglo XVI se fue instaurando un régimen social de razas, con grandes
restricciones para los grupos étnicos inferiores de la sociedad. Los españoles
peninsulares y criollos tenían derecho a tener casa, armas, caballos, participar
en el gobierno y la milicia, tenían acceso a la cultura superior, a la tierra y
a la riqueza. Los mestizos no tenían acceso a los cargos importantes y se les
prohibió ser protectores de indios;
los negros no tuvieron ninguna libertad, pues inclusive no podían portar armas,
ni andar de noche por las ciudades. Los indígenas estuvieron amparados por las
encomiendas y los resguardos, tenían acceso a las primeras letras, se les
prohibía portar armas y tener trato con los negros esclavos
A partir del siglo XVI apareció en la sociedad colonial un insistente prejuicio racial y un menosprecio por todo lo que fuera mezcla de razas, considerada como desfavorable para la especie humana. Se consideró que la pureza de la sangre y el color decidían la posición social. Valorar la limpieza de sangre era un elemento fundamental en la vanidad social de los neogranadinos en la época colonial; un rumor bastaba para desprestigiar a una familia. En muchos casos, las familias recurrían a la Real Audiencia para que se certificara la limpieza de sangre; era la norma llamada "gracias al sacar". Existe un esquema del mestizaje que fue generalizado en América:
Español peninsular x Española peninsular : Criollo
Criollo x Criollo: Criollo
Español x India: Mestizo
Español x Negra: Mulato
Negro x India: Zambo
Mestizo x India: Cholo
Mestizo x Española: Castizo
Mulato x Española: Morisco
Español x Morisca: Albino
Negro x Zamba: Zambo Prieto
Otros elementos que fueron diferenciados en la mezcla de razas son los siguientes: galfarro, salto atrás, calpán, mulata, chino, tente en el aire, lobo, jibaro, barcino, cambujo, coyote, cuarteron y otros.
El estrato superior de la sociedad estaba conformado por los españoles peninsulares y los criollos. Eran considerados de hecho y de derecho como la raza dirigente y privilegiada; su posición derivaba de la conquista y de la pertenencia al pueblo conquistador o dominante. Entre ellos existían algunas diferencias sociales o distinciones: los de mayor posición eran los conquistadores, los primeros pobladores, los clérigos y funcionarios reales (burocracia). Los estratos medios entre los españoles estaban representados por los Vecinos, o sea, las gentes que llegaron más tarde y que obtuvieron casa y patrimonio en la ciudad en donde habitaban; los Moradores, gentes españolas sencillas que no alcanzaron una posición destacada y quienes se ganaban la vida como pequeños comerciantes, artesanos o campesinos.
Los
conquistadores y los primeros pobladores conformaron el primer grupo en la
sociedad neogranadina; ellos recibieron los primeros repartos de indígenas y las
encomiendas (Jorge Robledo recibió la encomienda de los
indios del Valle de Apía). Los encomenderos
lucharon por obtener encomiendas hereditarias y perpetuas. En 1542 fueron
aprobadas las "Leyes Nuevas", por las cuales las encomiendas
prescribían a la muerte de sus titulares. A raíz de su aplicación surgieron una
serie de protestas de los encomenderos contra la autoridad real, en el
movimiento que se ha llamado "Rebelión de los Encomenderos", después de
la cual la Corona revocó las nuevas leyes y mantuvo el sistema de encomiendas
prorrogadas por una tercera y aún por una cuarta vida.
Las luchas de los encomenderos siguieron posteriormente alrededor de los "servicios
personales" de los indígenas. De acuerdo con estos servicios, los
encomenderos tenían el derecho de emplear a los naturales en el cultivo de sus
haciendas, sin que por este trabajo pudieran exigir los
indios otra remuneración que el
adoctrinamiento en la fe católica.
Los conquistadores y los primeros pobladores en el siglo XVI aspiraron a obtener
nobleza o posición alta en la sociedad y a recibir indios encomendados y
tierras. Mediante las encomiendas, recibían un cierto número de indígenas con
fines de protección, evangelización e ilustración; por su parte, los
indios debían trabajar las tierras
para pagar los tributos.
En el siglo XVII los descendientes de los conquistadores y de los primeros
pobladores se convirtieron en los "grandes hacendados" o grupo de la
aristocracia rural, pues la propiedad de la tierra se volvió el valor mayor de
poderío económico y de prestigio social.

Otro grupo de la estructura social española en el
Nuevo Reino de Granada fue el Clero,
representado en el siglo XVI por las Comunidades religiosas, y principalmente
por los Dominicos, los Franciscanos, los Agustinos y posteriormente por los
Jesuitas. La Iglesia influyó fundamentalmente en las Indias, con base en las
misiones y en la catequización. La necesidad de agrupar a los indígenas para
catequizarlos, puso en marcha la política de las Reducciones, en las cuales los
misioneros, no solamente evangelizaron, sino que también enseñaron las técnicas
agrícolas. Los misioneros que ya traían las modernas ideas del Concilio
de Trento, partían de la base de que estas tribus indígenas eran
comunidades que debían orientarse hacia una sociedad racionalizada,
insertándolas en el orden moral del mundo.
La mentalidad religiosa desde un principio se enfrentó a la mentalidad de los
burócratas y encomenderos españoles y se manifestó partidaria de la lucha por la
justicia social, que ya había sido iniciada por
Fray Bartolomé de Las Casas en las Antillas y en Chiapas.
Otro grupo español de los estratos superiores de la sociedad neogranadina fue la Burocracia, representada por los funcionarios del rey. Para controlar el poder de los primeros Gobernadores conquistadores, la Corona española organizó una Burocracia, representante de la mentalidad oficial, con poderes de control social. En la mayoría de los casos, los burócratas se enfrentaron a los conquistadores y frenaron en parte la codicia y el rigor contra los indígenas.
La dinámica social de los estratos superiores representados en los Conquistadores, el Clero y la Burocracia, dio origen al grupo dirigente de la sociedad colonial. Los sectores medios estaban representados por los Vecinos; y los más bajos por los Moradores.
En el siglo XVII surgió un nuevo grupo social español, el de los comerciantes o mercaderes, quienes fueron adquiriendo riquezas a través del comercio interno y externo. Igualmente se hizo notoria la diferencia social entre el español nacido en la península o "Chapetón", y el español nacido en estas tierras americanas, o sea "El Criollo". El solo hecho de nacer en tierras americanas ponía al Criollo en inferioridad con los nacidos en la península, que se consideraban de "Mejor Tierra".
Los estratos
inferiores de la sociedad neogranadina estaban conformados por los indígenas,
los negros esclavos y los grupos que surgieron del
mestizaje. El estrato
inferior de los indígenas era la raza dominada y sometida a tributo, a
encomienda y a gran destrucción. La nobleza indígena en gran parte fue
decapitada por los conquistadores; ese fue el caso de los caciques en Santa Fe y
Tunja. Las jerarquías indígenas fueron respetadas por los españoles, en la
medida en que se sometieron al vencedor y aceptaron hispanizarse.
Los descendientes de los caciques y altos dignatarios indígenas fueron
declarados de toda preeminencia por la ley. En cambio, la pequeña nobleza
indígena y los caciques menores prehispánicos conservaron su antiguo papel de
segundones y fueron utilizados como capataces. A estos "caciquillos"
confiaron los encomenderos el manejo de sus
indios; se convirtieron en los áulicos y en los hombres serviles de sus
amos encomenderos; y lo más grave, en los más exigentes con sus subordinados,
los indígenas trabajadores. Los caciquillos de las encomiendas fueron temidos
por los indios por su rigor y
opresión.
En 1557 ocurrió el llamado año de las sublevaciones indígenas en el
Nuevo Reino de Granada; se rebelaron
los Paeces y los Sutagaos, los Gorrones, los Bugas, los Pijaos y Panches y los
Carrapas.
En la posición más baja de la sociedad colonial se encontraba el grupo de los
negros africanos, introducidos en esclavitud para el laboreo de las minas, para
el trabajo en las haciendas, para el servicio doméstico y el tráfico fluvial y
marítimo. Con frecuencia en
la época colonial, hubo numerosos alzamientos de negros en las haciendas y en
las minas. Los negros cimarrones se fugaban de las haciendas o de las minas y se
convertían en salteadores de caminos. Algunos grupos de cimarrones se agruparon
en los llamados "Palenques", los cuales se ampararon en la selva par
defender su libertad y sus instituciones culturales. Los Palenques, como el de
San Basilio, cerca de Cartagena, se convirtieron en los primeros pueblos libres
de América Hispana.
Entre los héroes de la resistencia negra esclava en el
Nuevo Reino de Granada, se destacó en
Cartagena el negro Domingo Bioho, ex monarca de una tribu africana; igualmente
el rey Benkos; quien estremeció la tranquilidad de Cartagena, Tolú y Mompós; a
éste le correspondió la fundación del Palenque de San Basilio, cuyos habitantes
ayudaron a abrir el camino hacia Tolú.
En los estratos inferiores de la sociedad se encontraba también la gran mayoría
de la población neogranadina perteneciente a los grupos producto del
mestizaje, los mestizos, mulatos, zambos, etc., que se
dedicaron a los trabajos agrícolas y artesanales.
Al llegar los españoles los nativos fueron violentamente presionados para que revelaran la procedencia del oro de sus adornos. Luego, la ininterrumpida búsqueda de metales preciosos permitió a los españoles el hallazgo de importantes yacimientos mineros, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XVI. Las minas de oro de Carabaya, Antioquia, Chocó, Popayán y Zaruma y las de plata de Taxco, Guanajuato, Zacatecas, Potosí o Castrovirreina impulsaron el desarrollo económico indiano. Una verdadera fiebre por la riqueza fácil se apoderó de los europeos, cuyo principal lazo de unión con América será, en adelante, la producción minera y el comercio que se desarrolló en torno a ésta.

Mercurio, Plata y Oro en territorio americano.
En un comienzo los conquistadores españoles menospreciaron la agricultura, volcándose principalmente hacia la minería. Sin embargo, los centros mineros no podían subsistir sin agricultura y ganadería, pues debían resolver los problemas de alimentación y transporte. Así, en torno a las explotaciones mineras tempranamente se establecieron haciendas y estancias, dirigidas a satisfacer las necesidades de la población minera.La América indígena aportó al mundo numerosas especies vegetales: el maíz -base alimenticia de los indígenas-, la papa, los frijoles, el cacao, la mandioca o yuca, el tabaco, la coca, los tomates, el maní, el aji, la vainilla, el algodon, el palo brasil, el caucho, el maguey o pita, el guano, el índigo, numerosas frutas tropicales (piña, chirimoya, mango, ananá, guayaba, mamón, papaya, chirimoya) y plantas medicinales como la quina, coca, zarzaparrilla, liquidiámbar y distintos bálsamos. Los europeos, por su parte, introdujeron los cultivos de cereales, leguminosas, diversas hortalizas, la vid, el olivo, la caña de azúcar y algunas especias, muchas de ellas de origen asiático. Asimismo, los animales que acompañaron a los conquistadores españoles se reprodujeron y dispersaron rápidamente por todo el territorio americano. Caballos, cerdos, vacas, ovejas y aves de corral comenzaron a pulular.
Las instituciones económicas de la Colonia, que tenían que ver con el trabajo de la tierra, y las actividades mercantiles eran: Mita: turnos de trabajo obligatorio en las minas, haciendas, obras etc. Encomienda: repartición de tierras a los españoles con los indígenas. Resguardo: Pueblos de indios organizados para manejar la mano de obra y facilitar el cobro del tributo.
Los principales impuestos eran: Alcabala (impuesto a las ventas), Almojarifazgo (impuesto de aduanas), Armada de Barlovento (impuesto a los artículos de primera necesidad), Quinto Real (impuesto minero), Estanco (monopolio sobre el trabajo, el aguardiente y la sal), Media Anafa (impuesto para los empleados oficiales) y Diezmo (impuesto a la Iglesia sobre los productos del agro).
La historia colonial transcurre con el progresivo vasallaje de los indígenas rebeldes, la importación de esclavos africanos para explotar las minas y construir fortificaciones contra las acometidas de corsarios en todo el litoral Caribe, el monopolio del comercio por la Casa de Contratación (hasta 1590) y el desestímulo a la producción agrícola y a las artesanías, mantenidas en nivel de autoabastecimiento, con excepciones pocas y temporales: cueros, añil, cacao, tabaco, maderas, algodón, quina.
Mediante el sistema de galeones y flotas, impuesto en el siglo XVI, la corona aseguró su monopolio, vigiló el tráfico transatlántico y lo protegió de los cada vez más frecuentes ataques de sus principales rivales europeos (Holanda, Inglaterra, Francia). Dos flotas, compuestas por mercantes y galeones artillados, cruzaban anualmente el Atlántico rumbo a América en la denominada "carrera de Indias". A la llegada de esas flotas se celebraban grandes ferias en Veracruz, Cartagena de Indias y Portobelo. Paralelamente a la "carrera de Indias" en América se conformaron una serie de circuitos de tráfico intercolonial; las principales transacciones se realizaban en el ámbito de las grandes ciudades, escenario de importantes ferias. Predominaban en ellas el trueque y las monedas sustitutas, como granos de cacao, pastillas de azúcar u hojas de coca. La gente transportaba las mercaderías a lomo de mula o en sus espaldas rumbo a los sitios ocupados para las actividades mercantiles. El tráfico interno permitió abastecer a los virreinatos y gobernaciones de alimentos que se producían en las distintas regiones de América y que no podían ser traídos desde Europa.
Cinco grandes polos de desarrollo tuvo la minería colombiana colonial, uno de ellos el antioqueño, que incluía los centros mineros de Zaragoza, Cáceres, Guamoco, Remedios y Buriticá. En la segunda mitad del siglo XVI la alta productividad de las minas dio a la Nueva Granada el prestigio casi legendario de gran productor de oro. En las décadas que van de 1570 a 1610 los yacimientos de Antioquia dieron sus mayores rendimientos y las exportaciones promedio sobrepasaron, para el conjunto de la Audiencia, la cifra del millón de pesos anuales, sin incluir el cuantioso contrabando que en éste, como en los siglos posteriores, pudo calcularse en un ciento o cuando menos en un 50% del oro legalmente registrado. Para ese período no había llegado a su clímax la disminución de la población indígena, aunque ya estaba altamente diezmada, especialmente en esta provincia, y los cuantiosos botines recogidos, en las operaciones de saqueo a los indígenas y sus santuarios religiosos, así como los capitales hechos en lucrativo comercio de la conquista, permitieron la aplicación de considerables capitales a la explotación de las minas. Pero una vez explotados los más fáciles y superficiales aluviones y vetas, la productividad empezó a descender, con ritmo desigual en los diferentes distritos, pero con una tendencia que no deja duda sobre el comienzo de una profunda crisis, que se inicia hacia 1630 y está en su plenitud a mediados del siglo. Como un esfuerzo para sortear aquella crisis, muchos vecinos se dedicaron a la búsqueda afanosa de nuevos minerales; en este año se descubrieron los llamados "Minerales de los Osos" por el Capitán Fernando de Toro Zapata y con ellos se abrió un nuevo frente de trabajo minero en las tierras altas de San Pedro, Ovejas, Riochico y Santa Rosa.
La penuria de mano de obra, que afectaba no sólo a las minas sino a las haciendas y a la producción agrícola, produjo el encarecimiento de los abastos. La fuga de capitales hacia sectores más lucrativos como el comercio, hizo descender las inversiones en obras hidráulicas más necesarias, justamente a medida que se agotaban los yacimientos más fácilmente explotables. La falta de caudales tampoco hacía viable la sustitución de la mano de obra indígena por esclavos negros que a los precios de la época resultaban costosos. El hecho es que, a través de todo el siglo XVII y en la primera mitad del XVIII, los mineros del occidente neogranadino y los funcionarios reales, se quejan permanentemente de la decadencia de las minas por falta de brazos y carencia de caudales para adquirir nuevos esclavos. Un minero poseedor de una cuadrilla de 30 esclavos era una excepción en Antioquia, donde, el mayor volumen de la producción era aportada por los pequeños mineros, propietarios cuando más de dos o tres esclavos, o por los lavadores de oro independientes, los innumerables “mazamorreros” que dieron a la minería de Antioquia el carácter popular y constituyeron el activo agente de cambio social que han destacado varios historiadores de la región, particularmente Alvaro López Toro, en su ensayo Migración y Cambio Social en Antioquia.
La falta de capitales fue también la causa del estancamiento y descenso de la tecnología minera. Para 1776 el gobernador de la Provincia, Francisco Silvestre, hacía anotar que en Antioquia se hallaban abandonadas las minas filón y que sólo se explotaban aluviones y placeres. El molino de minerales era desconocido y el azogue ya no se usaba en la producción de la plata. Antioquia adquirió entonces fama de ser la más pobre provincia del Reino:
En el año de 1783, los Oficiales Reales de Antioquia informaban así al Virrey: "Esta provincia por su despoblación, su miseria y falta de cultura sólo es comparable con las de Africa". El Gobernador Francisco Silvestre, quien administró Antioquia hasta 1785 dice: "Esta provincia inspira compasión del que la vé y la conoce pues se halla casi en las últimas agonías de su ruina". En agosto de 1785 Mon y Velarde empieza a actuar como Gobernador de la Provincia de Antioquia:
Según Alejandro López I. C., en las décadas finales del siglo XVIII, al llegar el Oidor y Visitador Mon y Velarde a la Provincia de Antioquia encontró una situación crítica en que hasta la minería se hallaba en plena decadencia. El Oidor escribía por entonces: "Es necesario conocer la índole de estos habitantes y el idiotismo y preocupaciones de que se hallan todos poseídos; pues en este, como en los demás puntos que pueden adoptarse para la felicidad de esta Provincia, es preciso luchar contra la ignorancia y total falta de instrucción que se observan en todas estas gentes, aún en aquellas que debieran ser más cultas". Agregó: "Si el procurar la buena educación de los antioqueños dentro de sus mismas casas presentaba tantos obstáculos ¿cuántos no se ofrecerían para excitar su desidia y abandono, a fin de que en los montes incultos y despoblados procurasen su sustento a costa de fatigas, de sudor y trabajo?".
Con evidente entusiasmo del éxito de su empresa expresó el Oidor: "que unos hombres sin costumbre de ello y bien hallados con su pobreza y desdicha, adormecidos en el regazo de la ociosidad, criados en un país donde todo se ejecuta por imitación y donde se desprecia cuanto tiene visos de novedad, hayan querido hacer casas, arrastrar montes experimentar nuevos climas, y vivir, en fin, como los más industriosos, es empresa que aun después de realizada la miro como fabulosa. Sólo pudo haberla facilitado la viva impresión que por todos los términos les hice concebir, desde los más grandes hasta los más pequeños, de que todos habíamos nacido para el trabajo, y que había que mirar como delincuentes en la sociedad humana al que era inútil a su patria y no empleaba sus fuerzas y talentos en procurarse por sí mismo la subsistencia (...) Felizmente inspirada esta idea entre aquellos habitantes, despertaron de su letargo; y como quien vuelve de un profundo sueño, empezaron a pretender terrenos para fundar sus nuevas poblaciones".
Sobre el cambio logrado, observa Alejandro López que el estado de postración e indolencia que existía cuando llegó Mon y Velarde no era una manifestación de raza inferior "sino una medida de defensa colectiva en Antioquia y en todo Colombia. Los pocos que se habían apoderado de la tierra trataban de convertir al resto en "mano de obra"; ese resto se resistía a ello, "al impulso de una altivez indomable y de un anhelo inextinguible de independencia personal; estaban dispuestos a volver al estado salvaje antes que ceder a trabajar tierras ajenas al jornal, antes que plantar su rancho en tierras de otro".
Mon y Velarde fue quien facilito el cambio de las estructuras social y jurídica de la region, con el reparto de tierras y autorizacion de ocupar las que ya tenían dueño pero que no eran laboradas:
Las Capitulaciones Reales habían puesto en manos de unos pocos influyentes el territorio de la provincia, así que autorizó la ocupación y posesión de las tierras ya señaladas por sus antecesores. Fundó varios pueblos en clima frío, como Sonsón, Yarumal, Carolina y Don Matías, en terrenos expropiados a sus dueños que redistribuyó entre la población. Organizó las oficinas y las rentas de aguardiente, degüello y tabaco, creó juntas de agricultura, decretó gratificaciones para impulsar la siembra de cacao, anís y algodón, introdujo y repartió a su costa semillas, dotó de tierras y herramientas hasta los mendigos, formó y expidió un nuevo código de minería adaptado a las exigencias de la localidad, fundó escuelas, trajo expertos de Quito que enseñasen la manufactura de los sombreros de paja, y promovió la creación del arzobispado, entre otros.
La Iglesia Católica fue una institución poderosa durante el período colonial. A ella estaba encomendada la evangelización, es decir, la aculturación e introyección de la dominación a los indígenas. Además, por legados y donaciones de fieles piadosos, la iglesia había llegado a poseer una inmensa fortuna territorial, que estaba inmovilizada para la circulación económica, debido a la legislación que favorecía la adquisición pero que entrababa la enajenación. Las relaciones entre la Corona y la Iglesia habían estado reguladas por el Patronato eclesiástico, que era un conjunto de prerrogativas cedido por los Papas a los Reyes. Según el Patronato, el Estado Español daba los nombres de los prelados que el Papa debía nombrar, designaba los curas párrocos, percibía los diezmos eclesiásticos, autorizaba la fundación de Iglesias y la demarcación de diócesis y parroquias y pagaba a prelados y curas, los cuales, por la procedencia de su nombramiento, por las leyes vigentes y por el origen de su estipendio, eran prácticamente funcionarios estatales con un cierto grado de subordinación. En el período colonial la Iglesia Católica monopolizaba la enseñanza.
En America en general, a lo largo de los siglos XVII y sobre todo XVIII, la agricultura se transformó en la actividad económica más importante, principalmente por el crecimiento de la población, con el consiguiente aumento de la demanda de alimentos, y la valorización social que otorgaba la posesión de la tierra.
En el siglo XVIII se evidenció la pérdida de la hegemonía española en Europa y en los mares. Corsarios (marinos contratados y financiados por un Estado en guerra para causar pérdidas al comercio del enemigo y provocar el mayor daño posible en sus posesiones, como Francis Drake que saqueo a Cartagena) y piratas (que robaban por cuenta propia) ya no podían ser detenidos por los galeones de la corona, debilitándose extraordinariamente el oneroso sistema de flotas anuales. Por otra parte, el aumento de la población de las Indias y la ineficacia del sistema comercial hispano frente a las cada vez mayores necesidades, propiciaron un exitoso contrabando. De esta manera se generaron una serie de medidas, la mas exitosa fue en 1778 que dispuso el libre libre comercio entre los puertos de América y los de España. Si bien en términos generales el comercio aumentó, las colonias se vieron sumidas en una descapitalización visible en una balanza de pagos negativa que arruinó a muchos comerciantes americanos.
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