Neira

Neira fue fundada
en 1.842 por un grupo de colonos procedentes de Antioquia, entre quienes los
historiadores destacan a
Marcelino Palacio, Manuel Holguín, Pedro Holguín, Carlos Holguín, José Arango,
Cornelio Marín, Manuel Grisales, Antonio Marín, Elías González
y otros.
La tribu de los Carrapas que cubrió buena parte de los hoy es Norte de Caldas,
fué la dueña de las tierras del actual municipio de Neira. El cronista Fray
Pedro Simón la menciona de la siguiente manera: “Los hombres son de cuerpo muy
crecido, los rostros largos y las mujeres lo mismo, y robustas; andaban desnudos
y descalzos. Cubren sus vergüenzas con mauras. Las mujeres usaban pequeñas
mantas de algodón de la cintura para abajo. Sus casas son pequeñas y muy
bajas, hechas de caña y la cobertura de unos cogollos de otras cañas menudas y
delgadas de las cuales abunda mucho...”
Se sabe que el Mariscal Jorge Robledo cruzó territorio del actual Neira al pasar
por el río Cauca en el sitio de Irra en viaje de conquista hacia las provincias
de los Pícaras y los Pozos.
Don Antonio Morales en su libro “De la historia de Neira”, apunta sobre el
proceso de fundación de la ciudad lo siguiente: “Salido del otro lado de
Antioquía, al norte del río Arma, un pequeño grupo de labriegos y cazadores,
aficionados también a la búsqueda de oro, y guiados por la buena esperanza,
llegaron a la quebrada El Guineo, afluente derecho del río Guacaica. Tal vez
tenían indicios de la existencia de yacimientos de aguas saladas, lo que en
realidad encontraron... al merodear por lugares adyacentes, tuvieron el gran
contento de ver rutilantes arenas que se asentaban en el lecho del arroyo
cercano, que más tarde fué denominado La Sonadora. Convencidos los hombres que
lo que brillaba era oro, se pusieron a la tarea de construir chozas
provisionales, lo que fué posiblemente en pequeño llano que hay en los
alrededores, quizá en un girón de la gran hacienda abierta años después por don
Sótero Velez. Este asentamiento duro unos meses, según parece, o sea los finales
de 1.841; pués las condiciones del terreno, fuera de la excepción del plan, y
tal vez lo nada bondadoso del clima, obligaron a estos colonos a situarse de
manera definitiva más arriba y hacia el norte, lugar donde construyeron las
primeras casas y de donde salían al barequeo en la Sonadora. Esto ocurrió en
1.842, año más probable de la fundación, y cuando se presentara don Elias
González, quien al ver los ánimos de los recién llegados y movido él por sus
propias conveniencias, tomó la determinación de ofrecer terrenos para la
fundación de una villa que a él mismo le sirviera, mucho más como el centro o
sede de sus actividades.... Las tierras prometían las mejores calidades para la
agricultura, y pronto desmontaron la selva e hicieron las primeras siembras de
maíz... La Sonadora con su precioso metal y la tierra con su feracidad
asombrosa crearon fama entre los abajeños, y de allí que fueron llegando
numerosas familias que aumentaban cada día la población. El sitio denominado, la
ladera con base en un pequeño plan que fué la placita, con el consentimiento de
don Elias González, fueron trazadas las callejuelas. Con un entusiasmo admirable
construyeron casas, dejando espacios o solares para los que tuvieran el turno de
llegar. Levantaron la iglesia de madera, como todas las construcciones, y
cubiertas con techo de paja. Por los vestigios que hoy se observan, parece que
las manzanas fueron proyectadas en número de unas ocho.
“Ahora bien: La idea de fundar en lugar que nos ocupa, salió del mismo don
Elias, secundado por ciudadanos que fueron llegando a la localidad... Lo cierto
si parece ser es que a la fundación del viejo pueblo llegaron los que secundaron
a don Elias, y que fueron: don Pedro Holguin, don Carlos Holguin, don Manuel
Holguin, don José María Pavas, don Pantaleón González, don Gabriel de la Pava,
don Cornelio Marín, don José Arango, don Antonio Marín, don Alberto Trujillo,
don Andrés Escobar, don Antonio Gómez, y don Nepomuceno Ospina; y como que los
últimos en llegar, pero en el mismo proceso de fundación, fueron don Manuel
Grisales, don Marcelino Palacio y don Victoriano Arango.
“Don Elias González, revestido del dinamismo juvenil que poseía y la plenitud
de los poderes que tenía, nombró a dos ciudadanos capaces para que se encargaran
de hacer entrega a los pobladores de diez fanegadas con la condición de que
talaran el bosque e hicieran los cultivos, es decir, para que fundaran sus
fincas. Los ciudadanos encargados de cumplir esta misión fueron don Valentín
Holguin y don Francisco Bermúdez, quienes adjudicaron catorce lotes. Este fue el
primer acto de los comisionados; pero a la manera que iba aumentando el número
de familias cuyos jefes estaban dispuestos a abrir sus fincas, se les iba
verificando la entrega.
“Me atrevo a aclarar un hecho (dice don Antonio Morales),y para ello copio de la
historia de Manizales, del padre Fabio página 37, lo siguiente: “Neira, hacia el
año de 1.841, era el último caserío del sur de Antioquía, recién erigido, si
también la fuente salada del Guineo estaba ya en explotación, como que fué
descubierta en el año de 1.832 por Fernando Henao y Manuel Estrada, al decir el
doctor Juan Pinzón... según apuntes de Manuel M. Grisales en el archivo
historial, página 375. Don Manuel tomó como fundación el asentamiento en el
Guineo.
“Era el año de 1.843, año de alcance de magnificas satisfacciones para los
pobladores; queremos decir que en tal año arrojó el censo 1.211 habitantes. Como
los terrenos pertenecían al Distrito y Cantón de Salamina, su cabildo y cura no
se manifestaron muy de acuerdo con la creación del Distrito Parroquial de Neira,
pués tales entidades querían que el caserío permaneciera en la categoría de
fracción, como era desde 1.843. Fué entonces necesario el concepto del Cabildo y
Vicario de Sonsón, quienes tuvieron la influencia efectiva para la creación
municipal y en consecuencia, el Gobernador de Antioquía dictó el 31 de octubre
de 1.844 el decreto por medio del cual se creaba el distrito Parroquial de Neira,
el cual empezaría a funcionar como tal organismo en enero de 1.845, una vez
conocida la providencia, con don Marcelino Palacio en calidad de Alcalde, don
Manuel Grisales de Juez, don Pedro María Arango de tesorero, señores estos que
formaron el cabildo con don Victoriano Arango, quien era su presidente.
Su nombre procede según los relatos del presbítero José Benjamín Arteaga, del general Juan José Neira, quien venció a las fuerzas rebeldes de Reyes Patria en los campos de Buenavista (en cercanías a Bogotá) en 1.840.
El primer Párroco fué el sacerdote antioqueño, nacido en el Retiro, Ramón
Eugenio de los Ríos Pérez, llegó en octubre de 1.844 y estuvo hasta marzo de
1.847.
El área total es de 35.056 hectáreas, su temperatura promedio es de 18°C, está situado a 1.969 metros sobre el nivel de mar y en la actualidad tiene cerca de 30.000 habitantes.
El principal producto agrícola de Neira es el café, aunque la ganadería ocupa un lugar de preferencia en la economía del municipio. Hasta hace pocos años la empresa Cementos de Caldas fue el símbolo de su industria y una de las fuentes de empleo más importantes. Neira es famosa por sus tradicionales "corchos", dulce hecho con base en panela.
PERSONAJES:
Monseñor Pedro José Rivera Mejía, obispo de la Diócesis Socorro San Gil.
Monseñor Fabio de Jesús Morales Grisales, Vicario Apostólico de Sibundoy.
Monseñor José Londoño Botero, primer Vicario de la Diócesis de Armenia.
Hermana Belén Serna Cárdenas, generalísima de las Dominicanas en Colombia.
Don Enrique Gómez Latorre Gobernador de Caldas entre 1.935 y 1.936.
Don Emilio Arango Latorre, Gobernador de Caldas entre 1.930 y 1.931.
Don Alfonso Robledo Jaramillo, alcalde de Bogotá en el gobierno del Presidente
Abadía Méndez. Miembro de las Academias de la Historia y la Lengua. Autor de las
obras “Una Lengua y una Raza”, y Miguel Antonio Caro y su obra Literatura”.
Joaquín Ospina Vallejo, escritor. Autor del “Diccionario Biográfico y
Bibliográfico”, “El Pueblo Judío”, “Gramatica de Esperanto” y otros.
Doctor Roberto Cardona Arias, autor del libro “Medallones de la Fiesta”
Doctor Mario Calderón Rivera, Gerente Nacional del Banco Central Hipotecario.
Autor de los libros “Un Nuevo Municipio - Un Nuevo país. Variaciones al Rededor
de un Desarrollo Regional y Urbano”; “China o la Revolución del Pragamatismo” y
“La Urbanización del Café”.
David Manzur Londoño, pintor, ganador del premio Gobernación de Antioquía en
1.970. Una de las grandes figuras de la plástica en Colombia.
Ofelia Ramírez Gómez, narradora.
Don Antonio Morales Arias,
autor de la historia de Neira.
Gustavo Restrepo Perez, alto
ejecutivo.
Jesús Jimenez Gómez,
congresista.
Alfonso Montoya Calderón (El
Ronco Montoya), escritor festivo

La letra de éste himno fué escrita por el sacerdote Antonio José López, y la
música compuesta por el neirano Carlos Narvaez.
Ciña siempre tus sienes un
gajo
de laurel con simbólico
nudo,
pués son triple blasón de
tu escudo
la virtud, el civismo, el
trabajo.
I
Dominando prolija
distancia,
tienes valles y próvidas
cimas,
y el aliento cordial de tus
climas
es caudal de salud y
abundancia
II
Si tus lares con rudo
mandoble
provocase una planta
altanera,
en defensa izaría tu
bandera
el bastión vigilante del
roble.
III
Son tus hijos en luchas y
afanes
paladines de toda faena;
del taller, laboriosa
colmena;
y del surco, garridos
titanes.
IV
En tus hombres el ansia
perdura
de ataviarte con claros
arreos,
emulando en ilustres
torneos
del civismo, progreso y
cultura.
V
De creyente y cristiana
blasonas,
acendrando con ritos
prolijos
la católica fe de tus hijos
y el fervor de tus dignas
matronas
VI
A ti unidos con férvido
lazo,
de brindarnos después de la
muerte
un albergue en tu tibio
regazo
Información de contacto: misraicespaisas@yahoo.com