Historia, Cultura y Datos Genealogicos de varias familias de Antioquia y el Viejo Caldas en Colombia

  

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Nuevas Fundaciones

LA POSESION DE LAS TIERRAS Y FUNDACION DE LAS CIUDADES fue un aspecto importante a partir de la conquista, ya que este acto ceremonial transmitia juridicamente el titulo de propiedad. Era un paso importante que sentaba el testimonio de tierra ocupada y la imposibilidad para que otros capitanes pudieran llegar a los dominios de la fundación.

La ceremonia tenía que ser solemne: el fundador monta a caballo, toma posesión del terreno en nombre del rey de España, levanta la espada y hace el reto a quienes se opongan a la posesión de la tierra y fundación de la ciudad. Una vez realizada esta ceremonia, el fundador nombraba los Alcaldes ordinario y regidores del Cabildo, se señalaba el lugar para la iglesia y se repartían los solares entre los primeros fundadores. En toda fundación se colocaba en la plaza el rollo o picota como signo de jurisdicción o autoridad real. Era una piedra o columna de madera, símbolo de la justicia, ante la cual se aplicaban las máximas sanciones penales. La picota testimoniaba el poder conferido al jefe de la expedición para dictar y hacer cumplir las leyes de servicio público.

Los españoles establecieron diferencias entre las ciudades, las villas, las parroquias, los pueblos españoles y los pueblos indígenas. Una ciudad se caracterizaba por ser cabeza de provincia o corregimiento; era un título de preeminencia concedido directamente por la Corona española mediante Real Cédula y a solicitud del cabildo y de los vecinos. Títulos de ciudad recibieron Santa María La Antigua del Darién, Santa Marta, Cartagena de Indias, Popayán, Tunja, Santa Fe de Antioquia, Santa Fe de Bogotá, Pamplona, Socorro, Cartago, Santiago de Cali, Pasto, Medellín, Rionegro, Marinilla, Mariquita, Tocaima y Toro. Algunas recibieron escudos de armas como ciudades eminentes del Nuevo Reino de Granada. La categoría de Villa se daba como distinción a una población, con privilegios en una determinada región; era una categoría inferior a la de ciudad.

Para la construcción de las ciudades españolas, los primeros pobladores introdujeron un sistema de cuadrícula y un trazado damero y ortogonal en forma de tablero de ajedrez, con manzanas de cuatro cuadras y una longitud aproximada de 100 varas por cada cuadra. Es un sistema que va formando ángulos rectos en los planos urbanísticos, facilitando el reparto de terrenos, el ordenamiento y la regularización de la ciudad. Se señalaba el lugar de la plaza grande principal, que se convirtió en el eje central de la vida urbana y de las actividades cívicas. Nacer y vivir en el marco de la plaza principal era signo de gran posición social; por ello tenían prelación los conquistadores y fundadores de la ciudad y especialmente los grandes encomenderos. Los residentes a varias cuadras de la plaza principal eran de media o baja posición social, eran los llamados "vecinos" y "moradores".

Desde la fundación de las ciudades se repartían los solares entre los primeros pobladores y vecinos. El solar es el terreno que se destina para la construcción de una casa o residencia para la familia. Los cabildos coloniales repartieron los solares y las tierras a los pobladores, según méritos y categorías sociales. Se señalaban los Ejidos o tierras comunales del municipio, destinadas a pastos comunes y a posibles ensanches en el desarrollo urbano. También existieron los terrenos llamados "Propios" que se daban en arriendo y cuyas rentas se destinaban para los gastos del municipio. Las tierras realengas, o tierras de la Corona, eran destinadas también para sostener la administración municipal.

 

1595 (fraccion de mapa) A F Langren-Linchschoten

 

 

GOBIERNO DE GASPAR DE RODAS, ANDRES DE VALDIVIA

Fundacion de San Juan de Rodas, San Martin de Caceres, Zaragoza de las Palmas y unificacion de Santafe de Antioquia

En el interior de la provincia de Antioquia, por muchos años, dos hombres que mostraron valor, buen entendimiento y suma constancia, hicieron papel prominente: el primero, Gaspar de Rodas, y él otro Andrés de Valdivia, que comenzó su carrera publica cometiendo un acto dé deslealtad y un abuso de confianza vituperables en alto grado, porque, habiendo ofrecido ir a España á solicitar para Lucas Avila, soldado rústico vecino de Anserma, que se había enriquecido como tantos otros con el beneficio de las minas, la gobernación de los pueblos de entre los dos ríos Cauca y Magdalena, desde Arma, negoció en la corte para sí caudal ajeno.

Gaspar de Rodas, autorizado por don Alvaro Mendoza, entonces Gobernador de Popayán en 1568, para fundar una nueva ciudad en donde lo creyera conveniente al fin de sujetar y reducir las belicosísimas tribus del territorio de Antioquia, publicó la jornada, y en consecuencia le acudieron aventureros de todas las colonias vecinas, y también hombres de bienes y de valor que deseaban mejorarse; entre estos se le reunió don Francisco Ospina, fundador de la ciudad de los Remedios.

Sacó Rodas de Antioquia ochenta hombres de todas armas y muchos indios de servicio. Visitó primero el Valle de Norisco; sus caciques le dijeron, por desembarazarse de tan incómodos huéspedes que las riquezas, población y comodidades se hallaban más adelante en tierras de Ituango, pero no halló sino trabajos, aunque consiguió sujetar muchas tribus y descubrir grandes poblaciones por las cabeceras del río Zenú (hoy Zinú). Como dilataba con diversas pretextos la fundación, de la nueva ciudad, se llegó á pensar que su ánimo no era de poblar, sino de acrecentar con las tribus descubiertas y sujetas, su repartimiento y los de los demás vecinos de Antioquia, por lo que se separó don Francisco Ospina y dió cuenta al Gobernador Mendoza, el cual desaprobó la conducta de Rodas y le nombró sucesor.

Sin embargo, éste, después de más de un año de correrías, se resolvió á fundar en ltuango, á dos leguas de distancia, la villa ó ciudad de San Juan de Rodas, la cual por haber sido trasplantada á diversos sitios, fué al fin, según se dirá después, abandonada definitivamente. En una de las excursiones que hicieron los oficiales de Rodas, halló el capitán Velasco un puente de bejucos suspendido sobre el río Cauca, que atravesó hallando en la orilla derecha un extenso valle limpio. Llamaron este puente los españoles de Abrenunco, y después de Neguerí, por un cacique vecino que más tarde pareció por allí. En esta expedición de Rodas descubrieron los indígenas un medio de molestar y hostilizar á los españoles, que consistía en prender fuego a los pajonales donde acampaban. Con el viento se comunicaban rápidamente las llamas, y los españoles, huyendo de ser quemados rodaban por los barrancos y precipicios, pues toda aquella es tierra quebrada, aunque en parte limpia de bosques. Los naturales de Tuango devastaron sus sementeras é incendiaron sus casas retirándose a los montes más apartados. El capitan Rivadeneira, que se separó de Velasco, con una partida sorprendió una mañana al valiente y astuto cacique Teco, que estaba a la sazón solo y desprevenido, y en sus casas hallaron los españoles considerables botín. Disponianse ya a volver al campamento llevando prisionero al Teco, más éste le hizo decir al caudillo español, que hacía mal en abandonar al pueblo, y que con solo esperar veinticuatro horas, les darían sus vasallos muchísimo oro para obtener su libertad. Creyendo sinceras estas promesas, suspendieron la marcha, pero no tuvieron tiempo de aguardar muchas horas, pues antes de acabarse aquella misma noche, fué tanto el tropel de indios y tan valiente y audaz el acometimiento que no sólo libraron al su jefe y recuperaron el botín que abandonaron los españoles por defender sus vidas, sino que los estrecharon y persiguieron hasta echarlos de sus tierras. Mencionan los cronistas entre las principales tribus que entonces se conocían en la provincia de Antioquia propiamente dicha, las de Hebejico, Pequi, Penco, Norisco, Tuango, y las de los Pubios, Zeracunas, Peberes, Nitanas, Tuines, Ciiiscos, Araques, Guacusecos, Tecos y Catios. Estos últimos eran los más cultos: "Eran los Catios gente bien vestida y de más despabilado entendimiento; escribian sus historias en jeroglíficos pintados en mantas. Usaban de peso y medida. No usaban veneno en sus flechas y dardos. Querían mucho á sus hijas y mujeres, que eran mas blancas que ellos y de buen parecer, y se adornaban con arracadas y otras joyas de oro. No tenían santuarios, adoraban las estrellas, y tenían confusa idea del diluvio. Creían en un dios, en la inmortalidad del alma, algunos en la metempsicosis. Sus alimentos eran raíces nutritivas, pero sus tierras eran estériles para el maíz, de que hacían sus bebidas, etc."—F. P Simón, 4.a nota, 3.a parte.

En 1571 arribó Andrés Valdivia á Cartagena con los despachos de Gobernador de las provincias de entre los dos ríos Cauca y Magdalena, entendiéndose por éstas la península de interior formada por su confluencia. Sin embargo de que Antioquia y San Juan de Rodas quedaban á la margen izquierda del Cauca, y que no caían por lo mismo en el territorio que se le había asignado, tuvo Valdivia arte para hacerse reconocer como Gobernador, con agravio manifiesto del de Popayán, y ocupó este puesto mas de dos años, hasta que vino de España la declaratoria, excluyendo expresamente de su jurisdicción los pueblos fundados por españoles en la ribera izquierda del Cauca. Empleóse en algunas entradas por los territorios de los indios no sujetos, comisionando al capitán Juan Velasco, á quien hizo su teniente en San Juan de Rodas para salir á la exploración de las tribus que habitaban en las fuentes del río Zenú. De los cuarenta soldados que llevó Velasco á esta expedición, sólo volvieron algo más de la mitad, pues los naturales los atacaron tantas veces, que al fin se vieron forzados á encerrarse en una casa de la que salieron de noche con el mayor silencio fugitivos, y se echaron río abajo en una balsa tan mal formada, que, desatados los maderos, se ahogaron muchos, y los otros se salvaron sin ropa ni armas, así cada uno de por si llegó á San Juan de Rodas en el estado más deplorable, rompiendo monte y guiados por su propia experiencia.

Es justo decir que la confianza excesiva de Velasco en los naturales lo perjudicó; él creía que estas tribus lo recibirían de paz como se lo habían ofrecido, y así desechó el aviso de algunos soldados que, fundándose en el denuncio de una india que acompañaba á cierto español, pretendían cogiera á algunos prisioneros en rehenes. Velasco sostenía que no debía faltar á las leyes de la hospitalidad y que la delación de una mujer no le haría nunca romper la paz. No contentos con haber derrotado á los castellanos los indígenas se propusieron arrojarlos enteramente de sus tierras, y atacaron con la mayor furia la misma población de San Juan Rodas. Algunos hechos bastarán para hacerse cargo de que los combates con los naturales de esta provincia de Antioquia no eran juego para los españoles, ni sus armas de desdeñar. En esta acción murió Velasco de dos heridas penetrantes de flecha; a su segundo, Leonel de Ovalle, le pasó un dardo las armas, encolchadas de algodón, los bastos de madera en la silla, y penetró bastante en el caballo para dejarlo muerto en el acto; un solo golpe de macana privó de la vida á varios españoles. Retiráronse los indios dejando muchos de los suyos muertos de bala, ó mutilados por los perros, ó alanceados por los de á caballo, pero la refriega mostró á los españoles que quedaban, que no era prudente esperar un nuevo ataque y, abandonando la ciudad, se retiraron del valle de Ituango, en donde estaba fundada al de Norisco, pero Valdivia, que había marchado en su auxilio á la primera noticia del alzamiento de la tierra, los hizo volver al sitio antiguo, no sin repugnancia. No tuvieron mejor éxito las otras expediciones de Valdivia.

Entre tanto llegó el año de 1572, y con él la resolución del Consejo, declarando que la Gobernación de Valdivia no comprendía las ciudades pobladas antes de su llegada y sus distritos. Apresuróse Valdivia á pasar de Santa Fe de Antioquia, que así se llamaba la principal ciudad, á San Juan de Rodas, antes de que los vecinos de estas ultimas supieran la noticia fatal que anulaba su gobernación, pues no podía ir solo á hacerse reconocer por los indios. Convocólos, y ponderándoles las incomodidades y asechanzas á que sin cesar estarían expuestos en medio de tribus tan hostiles y belicosas, los convidó a despoblar la ciudad y buscar en la orilla derecha del Cauca un sitio más á propósito para poblar. Gustosos accedieron, y aun se ocuparon en construir un puente en el Cauca, con cuerdas y maromas de cuero y de bejucos, á imitación del de Abrerunco, obra de los indios, y, aunque al esguazar este río perdieron una parte del ganado que sacaron de San Juan de Rodas, llegaron por fin al un valle ameno, limpio y espacioso, que los naturales llamaban de Guarcama, los cuales recibieron de paz y aun dieron espontáneamente provisiones á los españoles. Los caciques de las tribus principales que habitaban en este valle eran, fuera de Guarcama, Cuerpia, Papimón, Ozeta, Maquira y Aguazizí, y en las montañas vecinas, Omágá, Neguerí, Yusca, Acuataba, Abanique, Taquiburi, Cuerime, Cuerquisime, Moscataco. Aquí declaró Valdivia su intento á los que lo habían seguido, y, á pesar de que ya estaban muy comprometidos, algunos se volvieron á Antioquia, y quedó este Gobernador, con cuarenta y seis soldados españoles, veinte negros esclavos, y poco más de quinientos indios de servicio, para conquistar, sujetar y poblar su gobernación de entre los dos ríos, cuyos habitantes eran demasiado belicosos para permitirlo. En cuanto á la fundación de un pueblo, la ceremonia de posesión nominal no costaba nada; unos pocos bujíos de madera que en veinticuatro horas cortaban en el monte los indios de servicio, algunos bejucos para asegurar las varas, y paja ó palma para cubrirlos, una horca que se erigía en la plaza, y un pliego de papel en que se extendía la diligencia de posesión, lo cual era en ocasiones más difícil que el resto.

Mas después de establecida la nueva ciudad, que está vez llamaron de Ubeda, lo trabajoso era mantenerla, sujetar los indios vecinos y obligarlos á que hicieran sementeras y buscaran oro para alimentar los nuevos amos y para satisfacer su codicia, y á los naturales de Antioquia no les sobraba la paciencia para someterse á estas exigencias, si no eran compelidos por la fuerza. Así que, á pesar de un auxilio de treinta y seis españoles, que á Valdivia trajo de Santa Fe de Antioquia Pedro Pinto Vellorino, uno de sus oficiales, sus excursiones tuvieron mal éxito, y disgustado por otros motivos, comenzó á maltratar su gente de tal suerte, que, por huir de su opresión y violencias, dos ó tres individuos tuvieron el atrevimiento de embarcarse solos en una pequeña canoa en el Cauca, y librándose milagrosamente de ser detenidos por los indios del tránsito, salieron al Magdalena, y de allí pasaron á quejarse á la Audiencia en Santa Fe, la cual nombró de juez de residencia á Mateo Acosta, portugués, vecino de Santa Fe, el cual tuvo lugar de llegar para morir al mismo tiempo que Valdivia á manos de los indios de aquellos valles, los cuales se concertaron, á fin de atacar á los españoles, que se hallaban divididos en tres partidas. Esta sorpresa se verifico el 16 de Octubre de 1574. El Gobernador Valdivia y sus pocos compañeros, que componían la partida menos numerosa, perecieron todos en el sitio en que después se fundó el antiguo Cáceres. De las otras dos secciones algunos murieron también, y los otros escaparon á Antioquia y se pusieron bajo la protección de Gaspar de Rodas, que gobernaba en aquélla ciudad por el Gobernador de Popayán.

Así acabó Valdivia, más conocido por su fin trágico que por haber ejecutado cosas notables en la conquista y descubrimiento del país. Atribuyóse en parte el alzamiento de los indios á sugestiones de un encomendero vecino de Antioquia, que gozaba de un lucrativo repartimiento en los Tahamies, tribu confinante con las que dependían de Valdivia. Parece que sus ganancias disminuían con la ocupación de la orilla derecha del Cauca por españoles, por lo cual los Nutabés no acudían al tráfico acostumbrado, y no vaciló en sacrificar á sus compatriotas por el vil interés. La viuda de Valdivia consiguió que la Audiencia hiciera prender á Bartolomé Sánchez Torreblanca, que era el nombre del que la opinión pública acusaba de tan inhumano hecho, que nunca pudo averiguarse, por la dificultad de tomar declaraciones á indios incultos.

Por muerte de Valdivia nombró la audiencia Gobernador de las provincias de entre los dos ríos á Gaspar de Rodas, sujeto muy superior á Valdivia en educación, espíritu de orden y de organización y buena política, aunque igual en valor y constancia. En enero de 1574, Gaspar de Rodas le pide al cabildo de Antioquia, con sede en la ciudad de Santa Fé, la concesión de tres leguas de tierra para fundar hatos de ganado y estancias de comidas en estas tierras, en lo que se conocio como el Sitio de Aná.

Pasó Rodas el Cauca. con la gente que pudo reunir, en el año de 1576, después de haber sosegada á los indios de Hebejico, que desertaron todos en cierto día a las cumbres más elevadas, esperando el diluvio que sus agoreros habían anunciado, y en el cual debían ahogarse los españoles, aunque, siendo el pronóstico para un plazo de seis días, pronto se falsificó, y el alzamiento no tuvo consecuencias. Dirigióse Rodas al valle de San Andrés y sitios de la matanza de Valdivia, con intenciones que disimuló, de castigar severamente á los naturales. Estos, al principio desconfiados, se dejaron engañar con fingidas palabras del nuevo Gobernador, que decía no ser Valdivia ni pariente suyo ni amigo, y por tanto no tener motivo de vengar su muerte, con que, desechando todo temor, vinieron incautamente los caciques del valle á construir las casas y á traerles provisiones á los Castellanos; prendió ocho ó nueve de los principales caciques, entre ellos á Guarcama; y les hizo matar después de practicar algunas averiguaciones y de bautizarlos el Padre Collantes; habiendo precedido, dice un cronista, el catecismo bastante: á otros les cortaron las manos, los dedos y aun los pies, dejándolos mutilados para servir de escarmiento. Después de tan cruel venganza, ejecutada quizás en inocentes, todavía se quejaban los españoles de la obstinación de los indios de Antioquia en no querer sujetar la cerviz al yugo.

En la loma limpia de Cacami, cerca del lugar mismo en que Valdivia fué muerto por los indios, Rodas fundó en 1576 la ciudad de San Martin de Cáceres, como recuerdo de la ciudad de este nombre en Extremadura; (fueron primeros Alcaldes el capitán Pedro Pinto Vellorino y Hernán Martín, regidores Luis de Betancur, Alonso Rodríguez de Villamizar, Juan Meléndez Valdés, Francisco Tapia, Juan Fernández de Erazo y Luis Céspedes de Vargas) poco después la varió de posición dos ó tres veces, acercándola siempre al Cauca.

Quejáronse algunos de los descubridores de los repartimientos hechos por Gaspar de Rodas, y la Audiencia los alteró, por lo que Rodas compareció personalmente en Santa Fe para justificarse, y los documentos é informes que presentó obraron de tal modo en el ánimo de los oidores, que aprobaron su conducta y restablecieron las cosas en el pie que él las había dejado, confirmándole su autoridad, de la que muy pronto le vinieron los despachos de España, separando de Popayán la ciudad de Santa Fe de Antioquia, y formando una sola provincia de todo aquel territorio. Algunos pensaron entonces que las consideraciones que la Audiencia mostró á Rodas dependieron de la necesidad que tenían de su persona, como tan versado en las guerras de los indios, para reprimir el alzamiento de los Gualies y tribus vecinas que llenaban de terror la ciudad de Mariquita, y en efecto Rodas hizo una entrada en los términos de estos indios con buen éxito, y luego volvió á su gobernación, en donde se sentía la necesidad de este caudillo, porque los vecinos de Cáceres se hallaban hostilizados por el cacique Omagá y por su sobrino Negueri, que se levantaron fatigados de los tributos y exacciones de los encomenderos.

La llegada del Gobernador con refuerzo aplacó esta insurrección, pero, como habían de darse repartimientos á los recién venidos, y le convenía á Gaspar de Rodas fundar nuevas poblaciones para acrecentar la importancia de su gobernación y sus ganancias, salió de Antioquia en solicitud de otras tierras con setenta soldados, la mitad que había traído de la villa de los Remedios Hernán Sánchez, á quien nombró maese de campo, y, pasando el Cauca, dió vista á las Sabanas de Aburrá, siguiendo después la orilla izquierda del río que de ellas sale y al que los indígenas llamaban Porce, y los españoles Aburrá, siguieron sus aguas caudalosas, que por aquel tiempo serpenteaban por entre oscuras montañas en dirección del norte, por cuarenta días, con muchos trabajos y falta de mantenimientos por ser escasas de habitantes estas regiones, hasta que llegaron á un paraje limpio desde el cual se descubrían en la ribera opuesta anchos caminos y vastas sementeras, indicios seguros de grandes poblaciones. Mas no pasaron el río con la facilidad que creían, pues diversos y numerosos escuadrones de indígenas se lo estorbaron, é hicieron encallar todas las tentativas por ocho días; en el último Rodas á fin de dar ejemplo, se disponía él mismo para arrojarse á nado, cuando algunos de sus oficiales pasaron en balsas por diferente punto, y con esto cesó la resistencia en el paso principal.

Llamábanse Yamecies estos indios; eran belicosos y tenían muchos esclavos que les servían, Guamocoes, Aburraés y aun Malibues de las inmediaciones de Mompox, en la orilla del río Grande. Se alimentaban con maíz, yucas, ñames y diversas frutas, pescado fresco ó tostado y hecho harina, cerdos monteses, venados y aves que cazaban. Rodas conoció al instante que le convenía hacer todos los sacrificios para ganarse las voluntades de estos indios, que se hallaron poseedores de más piezas de oro que ninguna otra tribu de la provincia. Despidió, pues, con regalos á las familias que había cogido en la espaciosa habitación del cacique Cucuba, y prohibió, bajo severas penas, que se tomase cosa alguna á los naturales sin darles algo en cambio para acostumbrarlos al tráfico y obligarlos á que buscasen oro con que hacer sus truecos. Esta política surtió el mejor efecto, y en breve, en los juegos de suerte á que eran tan aficionados los españoles, corrían en el campamento hasta veinte mil pesos de oro, pues los indios daban setenta pesos por una hacha, seis por una aguja, y en esta proporción; pero de lo que se mostraban más ansiosos era de la sal: por una libra daban treinta pesos de oro.

Ya se deja ver que en esta tierra tan rica no podía tardar en fundarse una población española, á la que dió Gaspar de Rodas el nombre de Zaragoza de las Palmas, por la abundancia de estas (1580. Fueron primeros Alcaldes don Antonio Osorio de Paz y Pedro Jaramillo, que fue el primer español que, bajando después al Magdalena, dió noticias de las riquezas de Zaragoza, y con él vinieron muchos vecinos de Tenerife con esclavos para el beneficio de las minas. Alguacil mayor, Antonio Mancipe; regidores, Gonzalo Bolívar de Arce, Miguel de Iriarte y el capitán Francisco de Arce).

En este valle, solo de Vitue á orillas del Porce había cerca de dos mil indígenas, de los que llamaban tributarios, que se distribuyeron entre los descubridores, pero que, dentro de breves años, perecieron en los trabajos de las minas de oro corrido. Fueron estas tan abundantes, que desde Veragua trajeron muchos sus cuadrillas de esclavos, para emplearlos en el lucrativo laboreo de este terreno de aluvión. No tenemos datos para calcular el producto de los primeros veinte años, que debieron ser los más productivos, mas Fray Pedro Simón, que para estos sucesos debe considerarse como escritor contemporáneo, pues conoció á varios de los pobladores primitivos de Zaragoza, dice que desde 1602 á 1620 entraron en las cajas reales por derechos de quintos, que, según los privilegios concedidos á aquellos moradores, se habían reducido al veinteno, ó cinco por ciento, mas dé trescientos mil pesos de oro, sin lo que se sacaba sin pagar; pues añade que el oro era tan puro y aquilatado, que no necesitaban fundirlo para que tuviera su valor, con que puede imaginarse cuánto se eximiría de los derechos. De aquí se deduce que no bajaban de quinientos mil pesos de oro los que se sacaban cada año en este solo cantón, mas en compensación era la tierra tan malsana, que morían la mayor parte de los chapetones ó recién llegados (como los chapetones que venían á buscar fortuna á la fama del oro, no tenían más riqueza que su vestido, este servia para pagar el entierro, de manera que apenas desembarcaba algún español nuevo, cuando ya iban otros á preguntar al cura cuanto pedía por el vestido del pobre aventurero, que venia á buscar oro y dejaba sus huesos).

Trasladóse, después de su fundación, Zaragoza á un sitio más abajo de las juntas del río Nechí con el Porce; Rodas volvió á Antioquia, en 1587 traslada la ciudad de Antioquia a Santa Fe, unificandola como Santafe de Antioquia, dispuso lo conveniente para la fundación de otras poblaciones, y gobernó muchos años, con mucha prudencia y autoridad.

Esta Villa se caracterizo en el siglo XVI y hasta casi finales del siglo XVII, por ser una guarnicion militar, compuesta por encomenderos, los varones de su familia y soldados a su costa, constantemente amenazados y acosados por los indios del Choco, por lo que se organizaban con frecuencia expediciones de castigo y preventivas.

Antioquia Siglos XVI y XVII:

De 1750 a 1800 la poblacion  comenzo a ubicarse tambien en el Valle de San Nicolas (Santiago de Arma de Rionegro), unos pocos en Medellin, otros en la ciudad de Antioquia, y otros en Marinilla (la que por muchos años fue dependencia de Mariquita)

FUNDACIONES REALIZADAS HASTA EL SIGLO XIX

POBLACION DEL VALLE DE ABURRA -Medellin- (Sitio de Ana)

VALLE DE SAN NICOLAS (Santiago de Arma de Rionegro)

MARINILLA

ABEJORRAL

REMEDIOS 1560 por Francisco Martínez de Opina

CACERES: fundado en 1576 y erigido municipio en 1903

ZARAGOZA:  fundado en 1580 y erigido municipio en 1770

BURITICA: fundado en 1614 y erigido municipio en 1822

SANTA ROSA DE OSOS: la meseta de Santa Rosa de Osos fue descubierta en el año de 1541 por el Capitán Francisco Vallejo, a la que le dio el nombre de Valle de los Osos, debido a la gran cantidad de estos animales que se encontraban en la región. A partir de esta fecha, pasaron no menos de cincuenta años para que los buscadores de oro se dieran cuenta de la riqueza aurífera de esta zona. Es así como empiezan a llegar cientos de mineros encabezados por el Capitán Antonio Serrano de Espejo, quién ordeno su fundación según las capitulaciones hechas por el gobernador Don Manuel Velásquez de Atienza y aprobadas por su Majestad Felipe IV, en 1636. Fue erigida en parroquia en noviembre de 1659 por el Obispo de Popayán Monseñor Vasco Jacinto de Contreras y Valverde, dándole el nombre de San Jacinto de los Osos. En 1792 se erige con el nombre de Villa de Nuestra Señora de los Osos. En 1811 se llamó Santa Rosa de Osos y se creó como municipio en 1814 según disposiciones del dictador Juan del Corral.

Comisión Corografica, Acuarela de Henry Price, Santa Rosa de Osos, 1852.

 

NECHI:  fundado en 1636 y erigido municipio en 1982

EL BAGRE:  fundado en 1675 y erigido municipio en 1980

EL PEÑOL fundado en 1714 por Fray Miguel de Castro y Rivadeneira

ANZA: fundado en 1757 y erigido municipio en 1813

BELMIRA fundada en 1757 y erigida municipio en 1814

SAN VICENTE: fundado en el año de 1760 por los hermanos Eusebio y José Ceballos Loaiza, quienes construyeron una capilla viceparroquia, dependiente de la parroquia de Rionegro. Contrataron como capellán a Fray Mateo de Yepes y regalaron los terrenos para que se trazara el pueblo, se levantan las casas en torno a la capilla y se avecindaran los habitantes que como ellos, se dedicaban a la minería y vivían muy dispersos.  Con el transcurso del tiempo creció considerablemente el vecindario y el lugar adquirió cierta importancia, pues en el surgió el mercado dominical. Esto movió a los vecinos a solicitarle al gobernador de la provincia y al obispo de Popayán (que en ese entonces tenía jurisdicción de esa diócesis, sobre todo el occidente colombiano) elevación a la categoría de parroquia independiente, lo que se les concedió el 16 de Febrero de 1780, siendo su primer párroco Nicolas de los Ríos Dávila. La jurisdicción territorial fue desmembrada de las parroquias de San Antonio de El Peñol y de San Nicolas de Rionegro. El padre José Cosme Echeverri estuvo al frente de la parroquia por 32 años y por las obras que realizó y por el progreso que consiguió, es considerado el segundo fundador. De 1801 a 1810 vivió en el pueblo la familia Córdoba Muñoz, padres de los próceres José María y Salvador y allí nacieron los hijos Vicente y Mercedes. La categoría de municipio la adquirió en 1814 y hasta esa fecha había dependido civilmente de Rionegro. Un hecho de gran trascendencia fue la desmembración sufrida por el municipio e su extensión territorial hacia 1870 cuando, con unos pocos años de diferencia, se le desgajaron las veredas de Yolombal, Despensas, La Chapa, para anexarlas a las municipalidades de Guarne, Concepción y El Peñol, respectivamente.

TITIRIBI: El año de fundación del caserio es el de 1.775 y posteriormente en el año de 1.807 fue elevado a la categoría de Municipio

URRAO: El primer caserío se fundó el 14 de mayo de 1781 conformado por indios del Chocó.

SAN CARLOS fundada en 1786 y erigido municipio en 1939

SANTO DOMINGO fue fundado en 1778 y erigido municipio en 1814. 

CAROLINA DEL PRINCIPE: Antiguamente llamado La Herradurita. Fundada en 1787 y declarada municipio en 1814.

AMAGA fundado en 1788

CAÑASGORDAS: antiguamente llamado San Carlos de Cañasgordas, Balboa, San Carlos de Milan, Miramar.  fundado en 1782 y erigido municipio en 1823

COCORNA fundada en 1793 y erigida municipio en 1864

CONCEPCION fundada en 1793 y erigida municipio en 1864

ANORI fue fundada en 1808 y erigidamunicipio en 1821

GUATAPE: Fundado en 1811 por don Francisco Giraldo y Jimenez

ANGOSTURA: llamada anteriormente Amieta, San José de Amieta de Angostura. Fundada en 1814

CAMPAMENTO: cuna de la independencia de Antioquia. En febrero de 1820 se realizó en estos predios la batalla de Chorros Blancos, entre el coronel José María Cordoba y Francisco Warleta, donde Cordoba vence a Warleta y así comienza a gestarse la independencia. Briceño fue fundado en 1827 y erigido a municipio en 1835.

NARIÑO: Fundado en 1827 por el señor Santos Perez Hernandez y erigido municipio en 1913

ENTRERRIOS: fue fundado por José Ignacio Jaramillo y Modesto Tamayo en 1830 y erigido municipo en el año 1835.

SAN FRANCISCO fundado en 1830 erigido municipio en 1986

LIBORINA: En 1833 fue aprobada la creación de un distrito parroquial.

ITUANGO: Fundado en 1844 y elevado a la categría de municipio en 1847.

GIRALDO: fue fundado en 1845 con el nombre de ARRO y erigido municipio el 2 de Septiembre de 1865 siendo gobernador de Antioquia el Doctor Pedro Justo Berrio y llamado Giraldo en honor a Rafael María Giraldo.(gobernador muerto en esa época)

DABEIBA fundado en 1850

SAN ANDRES DE CUERQUIA: Fundado en 1853 y erigido municipio en 1856

TAMESIS: Fundación: Diciembre 25 de 1858 - Municipio: Ley 13, Septiembre 15/1864 - Parroquia: Octubre 16 de 1871. Primer Párroco: Presbítero Braulio Giraldo Ramírez. Fundadores: Rafaela Gómez Trujillo y su esposo Pedro Orozco Ocampo, acompañados de los hermanos Gómez Trujillo: Manuel Salvador, Pedro, Felicia, Eladia, Josefa y Cristina, y de los hermanos Orozco Ocampo: Salvador, Mariano, Sandalio y Epifanio. Inicialmente,  el caserío   se llamó San Antonio de Támesis,  en recuerdo del río Támesis que atraviesa la ciudad de Londres, Inglaterra, ciudad que en su juventud había conocido la señora Rafaela Gómez Trujillo.

VALPARAISO: Con la construccion de una pequeña iglesia se inició la fundación  éste municipio antioqueño. Sus fundadores dieron a este cacerio el nombre de EL HATILLO, Que posteriormente fue cambiado por don Jose Maria Ochoa por el Paraíso, su año de fundación 1860, erigido municipio en 1864

JARDIN: fundado el 23 de mayo de 1863 y erigido municipio en 1882

SAN RAFAEL fundado en 1864, erigido municipio en 1871

CAICEDO:  fundado en 1870 y erigido municipio en 1908

PEQUE: La región del occidente antioqueño estuvo habitada por diversas comunidades indígenas de origen Katio, en las tierras del actual Peque habitó el grupo de los PEQUES. En el transcurso del siglo XVIII la decadencia de la minería impidieron que la zona de Peque lograra un crecimiento que pudiera conducir a la fundación de una ciudad pero sin embargo se realizaron otras actividades y al iniciar el siglo XIX ya se había comenzado a formar un caserío. Se construyó la capilla en 1873

SAN LUIS: el asentamiento de la población en la región que hoy conforma el municipio de San Luis está ligado al origen y evolución del municipio de Granada. Fundada en 1875, erigido municipio en 1882

TOLEDO: Hacia 1.880, algunas familias de San Andrés de Cuerquia se establecieron en un sitio conocido como Toldas, convirtiéndose en un caserío con gran desarrollo. Mediante ordenanza No.33 de 1912 fue erigido como Municipio con el nombre de Córdoba y el 29 de mayo de 1.915 mediante ordenanza No.22 se cambio el nombre de Córdoba por el de Toledo.

BRICEÑO: Fundado en 1886 por el general Manuel Briceño de quien lleva su nombre

ALEJANDRIA: llamada San Pedro de Alejandria antiguamente. Fundada en 1886

PUEBLORRICO: fundado en 1886 y erigido municipio en 1991

ANGELOPOLIS: En el año de 1541 uno de los lugartenientes del mariscal Jorge Robledo descubrió el territorio que hoy conforma el municipio de Angelópolis. Fue abandonado por largos años y en 1755, don José Maria Garcia se instaló en un paraje que denominó EL VOCAL; donde fundó una Hacienda. En 1887 los hermanos Joaquin y Petrona Paula Franco, solicitaron al cura Presbítero Joaquin Maria Giraldo, licencia para levantar una capilla, el aludido prelado otorgó el permiso por decreto del dos de marzo de 1888. Joaquin Franci donó los terrenos para construir el templo y la plaza.Todos los vecinos con el padre Giraldo a la cabeza, denominaron el sitio como LOS ANGELES. El padre fuen conciderado fundador.El 17 de mayo de 1896 un memorial firmado por la de los vecinos solicitó ascender el corregimiento a municipio, lo cual fue atendido de inmediato y por ordenanza 16 del 8 de Julio de 1896 Angelópolis se convierte en nuevo municipio antioqueño.

 

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